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lunes, 4 de septiembre de 2017

PUNTUACIÓN AL FINAL DE LOS VERSOS

PUNTUACIÓN AL FINAL DE LOS VERSOS

PUNTUACION ABIERTA: para todos los poemas modernos con versos libres.

De acuerdo al estudio de poesía moderna y a la RAE (2010): si, los versos libres y están debidamente separados, NO necesitan puntuación cerrada; SALVO que las estrofas sean muy largas y que no tengan un "punto seguido" en la estrofa y causen extrema confusión.

He ahí la importancia de la perfecta separación de versos. Cuando los versos (frases/oraciones) están correctamente separados, el declamador o el lector debe hacer una pausa (conteo de 1, 2, 3) al final de cada verso porque implica una "coma"; pausa, un conteo de 4, en cada punto; y, pausa, conteo de 5, entre estrofa y estrofa.

Entonces, quienes NO escriben poemas estructurados, ni versos alejandrinos o tetradecasilabos exactos en su métrica, deberían omitir la puntuación al final del verso; salvo que se lea muy confuso. Por ende, es CRUCIAL la debida separación de versos en poemas modernos para poder obviar las comas al final de cada verso. Personalmente, escribo solo versos libres, con diferentes métricas, no escribo estrofas largas y no sigo rima exacta y me aseguro de la correcta separación de versos; es, por ello, que no cierro mis versos con puntuación.

EXCEPCIONES: existen otros usos literarios como 1) el ENCABALGAMIENTO (que permite la división y/o cortar un verso); pero, generalmente, eso lo hacen los expertos, 2) VERSOS LIBRES COMPLETOS (una oración con una idea completa y que puede sacarse del contexto del poema) donde cada verso libre puede cerrarse con un punto (gusto del poeta) y, 3)LICENCIAS POÉTICAS usadas por los expertos.

PUNTUACION CERRADA
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Puntuación convencional/antigua para poemas estructurados, rígidos en metrica/rima y que demandaban, o demandan si se sigue algún formato tradicional, puntuación al final del verso.

 

La Rima

La Rima

La rima se establece a partir de la última vocal acentuada, incluida esta. A veces no todos los versos de un poema riman; por ejemplo, en los romances sólo riman (en asonante) los versos pares, quedando los impares sueltos o libres.

Tipos de rima:

  • La rima consonante o perfecta se da cuando coinciden todos los fonemas a partir de la vocal tónica; por ejemplo, en «Todo necio / confunde valor y precio» (Antonio Machado), la rima es consonante en -ecio, porque desde la última vocal acentuada (é) todos los fonemas coinciden, incluida esta.
  • En la rima asonante o imperfecta coinciden las vocales, pero hay al menos una consonante que no coincide. Así sucede, por ejemplo, en el pareado «Más vale pájaro en mano / que ciento volando» (rima en á-o).

Cuando se describe la rima asonante, se indican sólo las vocales: á–a, é–i, etc.

A efectos de la rima asonante, la 'u' postónica se considera equivalente a la 'o', y la 'i' equivalente a la 'e': así Venus rima con cielo y símil con quince.[2]

En las palabras esdrújulas, sólo se tienen en cuenta la vocal tónica y la de la sílaba final: por tanto, «súbito» rima con «turco» en ú-o.[3] En los diptongos, sólo se toma en cuenta la vocal fuerte: así, «estoy», «Dios» y «cañón» riman en asonante en ó.

Es un error habitual considerar asonante la rima de palabras que terminan en vocal tónica, como «pensó» y «miró»; puesto que el único fonema pertinente coincide, la rima en estos casos es consonante.

La rima consonante es más difícil que la asonante, porque ofrece menos libertad y posibilidades de combinación; por eso se suele utilizar en periodos refinados y cortesanos de la Historia de la literatura; la asonante, por el contrario, permite más libertad de opción y combinación y por eso ha sido el mecanismo preferente de la lírica tradicional o popular.

Generalmente, la rima asonante y la consonante no se combinan en una misma estrofa, aunque algunos poetas románticos, como José de Espronceda, utilizaron ocasionalmente este tipo de combinación. Así, al comienzo de la parte cuarta de El estudiante de Salamanca encontramos este serventesio en el que los versos impares riman en consonante y los pares en asonante:

Vedle, don Félix es, espada en mano, 

sereno el rostro, firme el corazón; 

también de Elvira el vengativo hermano

sin piedad a sus pies muerto cayó.

Leer más http://es.wikipedia.org/wiki/Rima

La forma en la poesía

La forma en la poesía  

Por: Francisco Álvarez Hidalgo

La comparación del cuerpo y el alma con la forma y el fondo de la poesía ha sido demasiado manoseada, pero no deja de tener su acierto. El alma no puede sobrevivir fuera del cuerpo sin convertir a éste en un cadáver. Ambos elementos constituyen la persona, y su separación representa la muerte del uno y la invisibilidad del otro. Y así sucede con la poesía. La idea, por muy bella que sea en sí misma, debe asociarse con la forma para ser percibida. Y no con cualquier forma. Un cuerpo contrahecho o deformado también puede encerrar un alma encantadora, pero no será fácil percibirla, y a veces su aspecto un tanto repelente nos alejaría de la misma.  
Con frecuencia me he referido a la poesía libre como prosa en líneas cortas. Hay quien se refiere a ella con el vocablo despectivo de panfletos. Y no me cabe duda de que si la mayoría de los llamados poemas de libre estilo hubieran sido publicados a renglón seguido, pocos lectores se hubieran atrevido a catalogarlos como poesía. 

Una idea puede ser magistralmente expuesta, y algunos filósofos lo han hecho con gran belleza, pero eso no les califica de poetas. Les falta la forma, la forma clásica, la musicalidad del ritmo, la cadencia, la rima, el acento estratégicamente situado.

Estoy totalmente de acuerdo en que muchos poemas que se adhieren a una forma más o menos correcta pueden considerarse versos pero no poesía, por lo prosaico de su estilo.

Hay grandes poetas que han practicado el verso libre, y no voy a negarles el mérito a sus composiciones, pero sí diré que sólo cumplen una parte de su cometido. Quien despoja a la poesía de su ropaje musical está tratando de ejecutar una pieza de Chopin sin piano, quizá tamborileando con los dedos sobre la mesa. La música, es decir, la idea, reside en la partitura, y es posible recrearla mentalmente mediante su lectura, pero distará mucho de la pasión y el arrebato que suscitará interpretada al piano.

Mucho se ha hablado en este siglo de la poesía desnuda. León Felipe lo expresó como pocos:

"Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía"


Pero si el poeta hubiera analizado cuidadosamente sus palabras, hubiera percibido que el resultado final no era la poesía sino el vacío o la nada. Y es ironía que él mismo en estos versos no se deshizo de la rima, ni del ritmo, ni de la cadencia. 

Se dirá que se trata de una hipérbole para acentuar la necesidad de desprenderse de la hojarasca trivial e innecesaria. Puede ser cierto. Pero nada impide encajar la idea engalanada de toda su belleza en el marco musical de un soneto o de cualquier otra forma tradicional. 

La forma puede ser una camisa de fuerza, pero no tiene por qué serlo necesariamente. Lo es sin duda para aquellos que carecen de la habilidad de tallar su escultura, de pintar su lienzo, de plasmar sus tonos dentro de la estructura en que los genios lo hicieron. Aunque no es necesario ser un genio para encajar una idea brillante en esos moldes.

A veces me pregunto si las diatribas contra las formas tradicionales no se originarán en la inhabilidad o en la incompetencia de algunos poetas para arropar sus ideas y sus sentimientos con la vestimenta de las formas clásicas. O puede ser pereza.

El prurito iconoclasta ha alcanzado ciertos límites que rayan en lo ridículo. Esto es bastante obvio en algunos 'sonetos' de autores modernos, que tienen muy poco de sonetos, excepto quizá las catorce líneas reglamentarias. El soneto ha permanecido invariable durante siete siglos, y no ha tenido otra libertad que la forma de rimar los dos tercetos. Pero hoy vemos sonetos que no se ajustan a los cánones establecidos desde su origen, durante tanto tiempo inalterables. 

Cuando Neruda publicó sus 'Cien sonetos de amor' reconoció sus limitaciones, llamándolos sonetos de madera, en contraposición a los sonetos clásicos, ya que uno solo de los cien posee una cierta similitud a ellos. No intento rebajar el talento de Neruda, sobre todo en cuanto al fondo de esos sonetos, pero la forma deja mucho que desear. 

Supongo que si yo presentara un cuarteto de cinco versos, o una octava real de nueve, o una décima de siete se me juzgaría ilógico, contradictorio y ridículo. Sin embargo a quienes asesinan las formas del soneto se les considera ¿qué? ¿Innovadores? No lo pienso así. 

Existe una cierta poesía que más que romper abruptamente con los cánones clásicos, los ha hecho evolucionar, pero siempre dentro de unos límites racionales, conservando el ritmo, la rima, y la cadencia, aunque no siempre el número de sílabas de cada verso. Por ejemplo, en Antonio Machado, un autor moderno, pero en realidad ya clásico, que nunca aceptó las desviaciones exageradas de los movimientos modernos. Recordemos su confesión poética:

"Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética, 
ni soy un ave de esas del nuevo gay trinar."


Machado utiliza con frecuencia en el mismo poema versos de diferente longitud, pero sin perder el ritmo, y la rima, ya asonante, ya consonante:

"En la desnuda tierra del camino
la hora florida brota,
espino solitario,
del valle humilde en la revuelta umbrosa".

Nunca se sintió constreñido por la forma para expresarse a una altura y profundidad que pocos han alcanzado y siempre con una claridad diáfana. Y éste es otro punto que con frecuencia falla en mucha de la poesía libre de hoy. 

Para quienes consideran la forma como un corsé que estrangula la idea, sólo puedo decir que depende de la facilidad de expresión, o de la naturalidad con que el poeta pueda ajustarse a esas formas. No se trata de forzar la sintaxis, retorcer el verso, violentar la frase. Todo esto puede evitarse perfectamente dando al lector la impresión de que se escribe con la misma espontaneidad con que se habla.

La poesía debe hacer pensar, y aquella que no consigue despertar nuestras emociones, sean sentimentales o intelectuales, no merece llamarse poesía. Pero la poesía no debe ser un tratado filosófico ni un enigma, en que tengamos que violentar nuestra mente para intentar adivinar el sentido críptico del poema. Tampoco debe ser demasiado fácil. El justo medio en esto, como en todo, es preferible. Machado definió la poesía en una frase breve que siempre me ha fascinado, y que he escogido como lema desde hace mucho tiempo:

"Pensar alto, sentir hondo y hablar claro". 

Es en la tercera parte donde muchos poetas modernos fallan. No basta expresar lo que uno piensa y lo que uno siente de una forma atractiva y elegante; es necesario hacerlo de forma que el lector lo comprenda con una cierta facilidad.

Pero volvamos por un momento a la poesía libre y su forma.
Dámaso Alonso escribió el siguiente fragmento:

"Así diré. Me oirá en silencio el Padre, y ciertamente que se ha de sonreír. Sí, se ha de sonreír, en cuanto a su bondad, pero no en cuanto a su justicia. Sobre mi corazón, como cuando quema los brotes demasiado atrevidos el Enero, caerán estas palabras heladas: Más. ¿Qué hiciste?"

No cabe duda de que es un bello fragmento. ¿Prosa? ¿Poesía? ¿Cómo establecer los versos?

Experimentemos:

"Así diré. Me oirá en silencio el Padre,
y ciertamente que se ha de sonreír.
Sí, se ha de sonreír, 
en cuanto a su bondad, 
pero no en cuanto a su justicia.
Sobre mi corazón, 
como cuando quema los brotes 
demasiado atrevidos el enero,
caerán estas palabras heladas:
Más. ¿Qué hiciste?"


Otra versión:

"Así diré. 
Me oirá en silencio el Padre, 
y ciertamente 
que se ha de sonreír. 
Sí, se ha de sonreír, en cuanto a su bondad, pero no en cuanto 
a su justicia. 
Sobre mi corazón, 
como 
cuando quema los brotes demasiado atrevidos el enero, 
caerán estas palabras heladas: 
Más. ¿Qué hiciste?"


Otra:

"Así diré. Me oirá en silencio 
el Padre, 
y ciertamente que se ha de sonreír. 
Sí, se ha de sonreír, en cuanto a su bondad, 
pero no en cuanto a su justicia. Sobre mi corazón, 
como cuando quema los brotes demasiado atrevidos 
el enero, 
caerán estas palabras 
heladas: Más. ¿Qué hiciste?"

Y así indefinidamente, ya que la estructura se presta a divisiones caprichosas y arbitrarias que no tienen significado alguno. Una de estas versiones es la original de Dámaso Alonso, en realidad la segunda, que no resulta muy convincente.

Naturalmente esto no puede hacerse con un poema de corte clásico, con sus versos y su rima claramente definidos. Aunque debo reconocer que en ninguna de esas versiones el sentido expresado sufre cambio alguno.

En conclusión: Digamos que en el poema, la idea constituye el diseño o dibujo del cuadro, y la forma el colorido añadido por el pincel. Tener sobre el lienzo los trazos de las figuras que componen la escena puede ser suficiente para unos. Por mi parte prefiero la obra terminada, completa, en su estallido de colores, y en su armonía de tonalidades.

Artículo en la Revista Libre, sobre la forma en la poesía:

La forma de la poesía

LOS VERSOS CASTELLANOS

LOS VERSOS CASTELLANOS

Por el número de sílabas, los versos castellanos se dividen en:

Versos de arte menor, cuando tienen de dos a ocho sílabas, y

Versos de arte mayor, cuando tienen de nueve en adelante.

Los versos cortos se consideran, en general, más aptos para las

canciones, porque su música es ligera y se presta al movimiento.

En cambio, los versos largos se utilizan para composiciones de carácter más grave y solemne.

Versos de arte menor.- En castellano no existen versos de una sola

sílaba, puesto que las palabras monosílabos se consideran agudas y a efectos del ritmo, en la versificación se cuentan como bisílabas.

He ahí un ejemplo de versos:

BISÍLABOS

Noche,

triste

viste

ya.

TRISÍLABOS:

Mirando

del mundo

profundo

solaz.

TETRASÍLABOS:

Los heridos

corazones.

Los más utilizados son los siguientes:

El de cinco sílabas:

PENTASÍLABO.

Se usa mucho en la poesía popular:

Niña Isabel.

El de seis sílabas.

HEXASÍLABO:

Cerca la Tablada,

la sierra pasada.

El de siete sílabas:

HEPTASÍLABO.

Aparece a veces unido a versos de once sílabas en poesías cultas:

Si de mi baja lira

tanto pudiese el son que en un momento.

Combinado con pentasílabos, en cambio, tiene un ritmo popular y muy airoso:

A la Torre del Oro

viva Sevilla.

Estudio especial del octosílabo.- El de ocho sílabas.

OCTOSÍLABO, es el verso español por naturaleza.

A cazar va el caballero.

Al hablar, muchas veces construimos espontáneamente frases que son octosílabos, porque el ritmo de este verso corresponde al de nuestra lengua.

Así se explica que sea uno de los versos más antiguos que existen en español, y que los romances, el teatro del Siglo de Oro y gran parte de la poesía popular de todas las épocas, estén compuestos en octosílabos.

Aunque los acentos de este verso pueden repartirse de diversas maneras, existe uno, el de la penúltima sílaba, que es esencial y sobre el cual se apoya el ritmo del verso.

Versos de arte mayor: Estudio especial del endecasílabo.

Aunque existen versos de nueve sílabas o ENEASÍLABOS.

Juventud, divino tesoro,

Va te vas para no volver...

Y otros de diez, o DECASÍLABOS, muy poco usados, el más importante de

los versos de arte mayor es el de once sílabas: ENDECASÍLABO.

Este verso lo introdujeron de Italia y lo adoptaron al español los

poetas del Renacimiento. Desde Garcilaso, cobra una sonoridad y una

elegancia extraordinaria. Es un verso propio de poetas cultos.

Existen tres clases de endecasílabos:

El endecasílabo propio o común lleva el acento en la sexta sílaba:

Pastor que con tus silbos amorosos.

El sáfico en la cuarta y octava:

Yo vi del polvo levantarse audaces.

Existe, además, el endecasílabo dactílico - llamado también de "gaita

gallega" -, cuyo ritmo es acentual y parece formado por dáctilos.

Lleva los acentos en la cuarta y séptima sílabas:

Libre la frente que el casco rehúsa.

El endecasílabo sáfico y el propio se combinan perfectamente en las composiciones. Sin embargo, la introducción de un endecasílabo dactílico o 'de gaita gallega' rompe la unidad rítmica, porque, como se ha dicho, su base acentual es completamente extraña a aquéllos.

El verso de doce sílabas, DODECASÍLABO tiene muchas variantes.

Una de ellas, muy utilizada en la Edad Media, está formada por dos hemistiquios iguales. Lleva los acentos en la sílaba segunda, quinta, octava y undécima, siguiendo un ritmo dactílico, como puede apreciarse en el ejemplo:

Des | pléga las | vélas pues | yá que tar | damos.

Después de la sexta sílaba - en este caso después de velas - se hace una pequeña pausa que separa los dos hemistiquios.

Junto a este tipo de dodecasílabo, existen otros muy diversos.

Por ejemplo: el que está formado por dos hemistiquios, uno de siete sílabas y otro cinco; el constituido por tres grupos rítmicos de cuatro sílabas cada uno, etc.

He ahí unas muestras:

Llevo en un relicario, - colgado al cuello.    (7 + 5)

Se le ha puesto - la sonrisa - casi blanca.   (4 + 4 + 4)

Era un aire suave - de pausados giros.       (6 + 6)

Verso alejandrino. El de catorce silabas, ALEJANDRINO, consta de dos hemistiquios de siete sílabas cada uno. Fue muy utilizado en la Edad Media:

En el nombre del Padre - que fizo toda cosa.

Ya en nuestro tiempo, Rubén Darío, gran renovador de la métrica española, acentuó los alejandrinos en las sílabas tercera y sexta de cada hemistiquio.

Así, la célebre sonatina:

La Princesa está triste, - ¿qué tendrá la princesa?

Todo esto que les explico, no hace nada más que demostrar, que existen muchas maneras y métodos para hacer poesía, para combinar los versos, dentro de la métrica y las acentuaciones consideradas como “Ortodoxas” y cultas…

Y si son capaces de crear buenos poemas y alcanzar el éxito, siempre habrá algún docto y experto, que se preocupe de analizar y doctorar su personal estilo…

Entender la poesía

Entender la Poesía  (El Club de los Poetas Muertos)

https://www.youtube.com/watch?v=9OvyOE9MPnk

Una excelente escena de la película El Club de los Poetas Muertos, donde el profesor, les hace entender que la magia de la poesía, no está en la estructura y medida del poema, si no es su contenido. Dándoles libertad total para ser ellos mismos… Más allá de todas las normas.

Métrica

Métrica

Es el arte que enseña a medir bien los versos y combinarlos, a fin de producir bellos efectos rítmicos.
Un poema puede ser métricamente perfecto, pero puede carecer de poesía, es decir, puede ser prosaico. Llamamos buen versificador al escritor que cumple con exactitud los mandatos de la métrica. Y buen poeta al escritor que, además de ser buen versificador, expresa ideas y sentimientos bellamente.

 

¿Cómo se miden los versos?:
Medir un verso es contar el número de sílabas que lo integran.
Las sílabas en métrica, se cuentan por gramática, pero hay que tener en cuenta una serie de reglas especiales.

1- Sinalefa: En el interior de un verso una palabra acaba en vocal y la siguiente empieza por vocal, se funden las sílabas a que pertenecen ambas vocales y se forma con ellas una sóla sílaba métrica. Ejemplo:

Canta tu_estrofa, cálida cigarra
y baile_al son de tu cantar la mosca,
que ya la sierpe_en el zarzal se_enrosca -> (Versos de 11 sílabas)
y lacia_extiende su verdor la parra.

Muerta la lengua_a_Eurídice respira -> (11 Sílabas métricas)

+ Ocurre muy a menudo que el poeta renuncia a hacer uso de la sinalefa, especialmente si la segunda vocal es tónica. Ejemplo:
Tiene la mariposa cuatro/alas.

+ O si hay pausa entre las dos palabras. Ejemplo:
En los climas de bruma,/ en las tierras solares

+ Otras veces renuncia a reunir todas las vocales que hay seguidas cuando hay más de dos. Ejemplo:
También la piedra, si hay / estrellas vuela.

* Se saca en conclusión que la "h" no es un obstáculo para la sinalefa.
Sin embargo lo era hasta el siglo XVI sino que se pronunciaba con una aspiración.

2- Diéresis: Hay ocasiones en que un diptongo es destruido, separado por sus vocales en dos sílabas distintas. Suele señalarse en la escritura poniendo dos puntitos (crema o diéresis) sobre la "i" o la "u".
Ejemplo:
Del Tormes cuya voz armonïosa. (Moratín)

 

3- Sinéresis: Al revés, ocurre en algunas ocasiones que dos vocales de una palabra que no forman un diptongo se reúnen forzosamente en una sola sílaba. Ejemplo:

O en el lazo fatal (cae) de la muerte. (Meléndez Valdés)

4- Última palabra aguda: Cuando el verso acaba en la palabra aguda se cuenta como una sílaba más. Ejemplo de versos de 8 sílabas:

Mi cantar vuelve a plañir:
Aguda espina dorada
quién te pudiera sentir -> (Machado)
en el corazón clavada.

5- Última palabra esdrújula: Cuando el verso termina en palabra esdrújula se cuenta una sílaba menos. Ejemplo de versos de 8 sílabas:

Huye el año a su término
como arroyo que pasa -> (Rubén Darío)
llevando del poniente
luz fugitiva y pálida.

6- Versos de arte mayor y menor:
Los versos que tienen menos de 8 sílabas se consideran de arte menor.
Los versos que tienen más de 8 sílabas se consideran de arte mayor.

Los acentos en el verso:

Los acentos en el verso:
Los acentos que todos los versos tienen en la penúltima sílaba son elementos rítmicos de singular importancia.
Los versos de arte menor, por lo general, poseen tan sólo un acento rítmico en la penúltima sílaba.
Pero los versos de arte mayor tienen, por lo común, dos o más acentos rítmicos, que deben sujetarse a dos condiciones:
a) Todos los versos han de llevar acento rítmico en la penúltima sílaba.
b) No pueden ir dos acentos rítmicos seguidos.

Ejemplo:
No he de caLLAR, por más que con el DEdo,
Ya tocando la BOca , o ya la FRENte,
Silencio aVIses o amaneces MIEdo.

Acento rítmico y acento prosódico:
No todos los acentos en un verso poseen valor rítmico.
Sólo son acentos rítmicos aquellos que, por caer siempre sobre la misma sílaba, a lo largo de varios versos seguidos, engendran un ritmo.

Ejemplo: Marcando con tilde las palabras con acento prosódico y en mayúscula las que poseen acento rítmico.
Cisnes, los abaNIcos de vuestras álas FREScas
Dén a las fréntes Pálidas sus carícias más PUras,
Y aléjen vuestras BLANcas figúras pintoREScas
De nuestras méntes TRIStes las idéas osCuras.
Se puede comprobar cómo estos cuatros versos sólo reciben dos acentos rítmicos cada uno, es decir, dos acentos que caigan siempre sobre la misma sílaba los de las sílabas 6ª y 13.
Tienen otros acentos prosódicos, pero el hecho de no caer sobre las mismas sílabas a lo largo de la composición les priva de su carácter de elemento rítmico.

Cesura y hemistiquios:
La pausa que hay al final de cada verso posee un singular valor rítmico:
Los versos de arte menor poseen tan sólo una pausa final; pero, a partir de las diez sílabas, los versos suelen tener (no siempre) una pausa interna, llamada cesura, que divide al verso en dos partes iguales o desiguales, llamadas hemistiquios.
Ejemplos:
Entre los sollozos / de los violoncelos (Versos de 12 sílabas con hemistiquios iguales)
Del cíclope al golpe / ¿qué pueden las risas de Grecia? (Verso de 15 sílabas con hemistiquios desiguales).
Esta pausa o "cesura" es tan grande que suele impedir la sinalefa.
Ejemplo:
Duda un momento el conde / y recela no en vano. (Es un verso de 14 sílabas, con cesura detrás de la 7ª, que impide la sinalefa).

De igual modo, si el primer hemistiquio acaba en palabra aguda, se cuenta una sílaba más, y si termina en esdrújula, una sílaba menos.
Ejemplo:
Volando a la región / donde nada se olvida. (Está constituido por 7 + 7 sílabas)
Y, en una pared última, / cerca del llano verde (Está formado por 7+ 7 sílabas)

Hay versos largos que pueden tener dos cesuras, por cuyo motivo quedan divididos en dos o tres miembros.
Ejemplo:
Y en el momento / de más fiereza / de la jornada (5 + 5 + 5)
Pinta el vasto, / rojo incendio / del crepúsculo (4 + 4 + 4).

Ritmo:
El ritmo es la repetición periódica de un determinado fenómeno.
En el verso, el idioma ha de someterse a un ritmo que está fijado de antemano.
En la prosa, en cambio, el idioma se desenvuelve libre de toda obligación rítmica.

El verso es, pues, como un molde rígido al cual ha de ajustarse lo que se quiere decir. En la prosa, lo que se quiere decir corre libre y fluidamente.

Detalles de los elementos que producen el ritmo en un poema:

Cristal brotaron las fuentes
Para que beban las almas,
Y tus cabellos son palmas
Nacidas a sus corrientes.

- Todos los versos tienen igual número de sílabas
- Todos tienen el acento en la penúltima sílaba.
- Cuando leemos, hacemos una ligera pausa al final de cada línea.
- Los versos primero y cuarto poseen la misma terminación (-entes); lo mismo ocurre con los versos segundo y tercero (-almas)

¿Qué efectos producen estos hechos?

Siendo todos los versos de igual longitud, cada verso es como un latido que se repite a lo largo del poema esa repetición crea, pues, un ritmo.
El acento, al aparecer en la penúltima sílaba de cada verso, es otro elemento de ritmo. Viene a ser como un golpe que sacude a cada verso a intervalos iguales.
El silencio que sobreviene detrás de cada verso, como se produce también a espacios iguales, produce otro ritmo.
Por último, la igualdad de terminaciones (que llamamos rima) produce otro ritmo.

En resumen, en un poema se entrecruzan varios ritmos, que son los producidos por:
-La repetición del mismo número de sílabas (a veces se combinan versos de diversas medidas)
-La repetición del acento en la penúltima sílaba;
-Las pausas;
-La rima.

Prosa poética:
A veces, se da el nombre de prosa poética a un tipo de prosa que observa rasgos rítmicos muy marcados. Entonces no se trata de prosa, sino de verso, aunque ocasionalmente no se separen las distintas unidades en la escritura.
Se reserva el nombre de prosa poética a la que, careciendo de recursos rítmicos acusados, posee, sin embargo, una armoniosa sonoridad y expresa sentimientos propios de la poesía, con un lenguaje igualmente poético. 

Acentos aceptados en los versos de 7 sílabas métricas



















Acentos aceptados en los versos de 8 sílabas métricas

























Acentos aceptados en los versos de 11 sílabas métricas








Curso de Poesía



















En este apartado, inicio un pequeño "curso de poesía".

No es que pretenda enseñarles a escribir poemas, sino que intento, aportar algo de conocimiento en las formas de hacer poesía.

¿El poeta nace? ¿O se hace? Personalmente creo, que la poesía es algo innato en la persona. La forma en la poesía, es solo el pulimento que hace brillar al diamante…

¡Éxito en la misión amigos!



Estrofa

Estrofa

De Wikipedia, la enciclopedia libre

En métrica, se denomina estrofa a un grupo de versos unidos por una serie de criterios fijos de extensión, rima y ritmo. Las estrofas se clasifican por el número de versos que contienen.

Clases de estrofas 

Según su número de versos las estrofas reciben distintos nombres:

Dos versos

  • Pareado: medida y clase de rima indiferentes, esquema métrico: aa / AA.
    • Aleluya (cuarta acepción en el DRAE) es un pareado de arte menor, comúnmente de versos octosílabos.
  • Alegría: composición de dos versos, uno pentasílabo y otro decasílabo, propio de la composición flamenca de la que toma el nombre, la alegría.
  • Dístico elegiaco: imitación de la forma clásica.

El DRAE reserva el nombre de pareado para el par de versos que tengan algún tipo de rima, mientras puede utilizarse dístico también para versos libres.

Se llama cosante a una composición basada en el pareado, al que se une un estribillo.

Tres versos

  • Terceto: versos endecasílabos (o, en general, de arte mayor), con rima consonante, 11A 11B 11A, si bien puede presentar otros esquemas.
  • Tercetillo o tercerilla: versos de arte menor, rima consonante y que puede presentar distintos esquemas.
  • Soleá: versos de arte menor, rima asonante, a–a.

Cuatro versos

  • Cuarteto (estrofa): versos endecasílabos (o, en general, de  arte mayor), rima consonante, 11A 11B 11B 11A
  • Redondilla: versos generalmente octosílabos, rima consonante, 8a 8b 8b 8a
  • Serventesio: versos endecasílabos (o, en general, de  arte mayor), rima consonante, 11A 11B 11A 11B
  • Cuarteta: versos generalmente octosílabos, rima consonante, 8a 8b 8a 8b
  • Copla: versos de arte menor, rima asonante, – a – a
  • Seguidilla: versos heptasílabos y pentasílabos, rima asonante, 7a 5b 7a 5b ó 7– 5a 7– 5a
  • Cuaderna vía: versos alejandrinos, rima consonante, 14A 14A 14A 14A.

Cinco versos

Seis versos

Siete versos

  • Seguidilla compuesta o seguidilla con estribillo: versos pentasílabos y heptasílabos, rima asonante, 7– 5a 7– 5a 5b 7– 5b.

Ocho versos

  • Octava real: versos endecasílabos, rima consonante, ABABABCC
  • Copla de arte mayor: versos dodecasílabos, rima consonante, ABBAACCA
  • Octavilla: versos tetrasílabos, rima consonante, 4– 4a 4a 4b 4– 4c 4c 4b. Si es de arte mayor se conoce como «octava italiana».

Diez versos

  • Décima o espinela: versos octosílabos, rima consonante, abbaaccddc
  • Seguidilla chamberga: versos trisílabos, rima asonante, pentasílabos y heptasílabos 7– 5a 7– 5a 3b 7b 3c 7c 3d 7d.

Catorce versos

  • Soneto: es una combinación estrófica de catorce versos, compuesta por dos cuartetos y dos tercetos 11A 11B 11B 11A 11A 11B 11B 11A 11C 11D 11C 11E 11D 11E.

Véase también 

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Estrofa"

Algunas de las figuras literarias o retóricas

Algunas de las figuras literarias o retóricas

Son las siguientes:

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Anáfora

Es una repetición de palabras al principio de un verso o al inicio de frases semejantes.

Ejemplo:

Que mi dedito lo cogió una almeja y que la almeja se cayó en la arena y que la arena se la llevó el mar...

(La Manca, de Gabriela Mistral, chilena).

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Antítesis

Es la oposición de términos contrastantes

Ejemplo:

Oh, tú, Mississipi, cargado de puños y de pájaros, de sueños y metales.

(Elegía a Emmet Till, de Nicolás Guillén, cubano).

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Epíteto

Es un adjetivo que destaca una cualidad propia del sustantivo.

Ejemplo:

Puro, Chile, es tu cielo azulado, o en el verde follaje de los árboles.

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Hipérbole

Consiste en exagerar las cosas, aumentando o disminuyendo la verdad de lo que se dice.  

Ejemplo:

Mujer, el mundo está amueblado por tus ojos, se hace más alto el cielo en tu presencia.

(Altazor, Canto II, de Vicente Huidobro, chileno).

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Onomatopeya

Consiste en imitar sonidos reales.

Ejemplo:

Yambambó, yambambé repica el congo sorongo congo sorongo del songo baila yambó sobre un pie.

(El son entero, de Nicolás Guillén).

Aquí se trata de reproducir el sonido de los tambores.

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Personificación o prosopopeya

Consiste en atribuir cualidades humanas a objetos sin vida o a seres animados.

Ejemplo:

Hasta las piedras se enternecen con mi llanto.

(Égloga primera, de Garcilaso de la Vega).

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Símil o comparación

Expresa la relación de semejanza entre dos ideas utilizando las palabras comparativas: como, tanto como, menos que, más que, igual a (entre otras palabras).

Ejemplo:

Como los árboles, teje ella misma sus vestidos.

Se compara a la mujer con los árboles, porque ella misma confecciona sus ropas, tal como el árbol lo hace con su follaje.

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Retruécano

Repite dos palabras o frases invirtiendo su orden y con distinto sentido.

Ejemplo:

La hípica es el rey de los deportes y el deporte de los reyes.

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Hipérbaton

Invierte el orden gramatical de las palabras.

Ejemplo:

De salón en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa.

(Del salón en el ángulo oscuro, de Gustavo Adolfo Bécker).

(Por: El arpa se veía silenciosa y cubierta de polvo, en el ángulo oscuro del salón, tal vez olvidada de su dueño).

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Reticencia

Deja incompleta una frase, pero dando a entender con más energía lo que se ha callado.

Ejemplo:

Por el solio (trono) de Apolo soberano juro... y no digo más.

Y ardiendo en ira, se echó a las barbas una y otra mano.

(Viaje del Parnaso, capítulo tercero, de Miguel de Cervantes

El príncipe de la poesía

Garcilaso de la Vega (1501-1536)

Fue un poeta español que encarnó el ideal de caballero y poeta renacentista, al empuñar tanto la pluma como la espada, durante el Siglo de Oro.

Sin embargo, este reconocimiento le llegó tarde, pues sus textos fueron publicados después de muerto, por su amigo, el poeta Juan Boscán.

Las composiciones de Garcilaso de la Vega son elegantes y muy limpias, es decir, sin elementos que obstaculicen su lectura.

Sus temas siempre se referían al amor, desde el punto de vista melancólico.

Su obra, sin embargo, es corta, y está compuesta por sonetos, canciones y elegías, de factura perfecta.  De ella se destacan las Églogas y las Canciones.

La figura maestra

La metáfora

Es la máxima expresión del lenguaje figurado y todos los poetas, y los escritores en general, buscan siempre la forma de utilizarla, tratando de llevarla al más alto nivel posible.

Consiste en trasladar el significado de una palabra a otra, gracias a la semejanza que existe entre ellas.

En el fondo, es nombrar una cosa por otra.

Coged de vuestra alegre primavera, el dulce fruto antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre. (Soneto XXIII de Garcilaso de la Vega).

La alegre primavera es la juventud; la nieve, las canas; y la cumbre, la cabeza. O sea, lo que se quiere decir es que con el paso del tiempo las personas envejecen.

Guarda de estos jazmines de abejas era un escuadrón volante ronco, sí, de clarines, mas de puntas armado de diamante; púselas en huida, y cada flor me cuesta una herida.

(El jardín, de fray Luis de Góngora)

El escuadrón volante es un enjambre; ronco, y los clarines, el zumbido; y las puntas y el diamante, los aguijones.

La poesía y los niños

La poesía es sumamente importante para los niños, pues constituye el primer acercamiento que tienen con la literatura en general, a través de las canciones de cuna, las rondas y retahílas (son una serie de frases que se dicen de una vez y que contienen algunas palabras que se repiten).  

Si bien cuando son muy pequeños no comprenden el significado, sí les atrae el ritmo y musicalidad de las palabras. Diciendo lo mismo, pero de otra forma.

¿Te has fijado que muchas veces algo que podemos decir directamente lo disfrazamos y lo expresamos de otra forma?

Por ejemplo:

Cuando un lugar está lleno de gente, en vez de decir eso mismo, decimos que no cabe ni un alfiler.

O que tal persona está en la flor de la vida, queriendo decir que es joven.

Bueno, ese es un lenguaje figurado, porque utiliza figuras literarias o retóricas, las cuales son recursos a los que permanentemente recurren los poetas; pero no son exclusivos de ellos o de la literatura en general, porque se emplean mucho en el lenguaje cotidiano, debido a la capacidad que tenemos todas las personas de figurar algo.

Otros ejemplos de algunos RECURSOS POÉTICOS

ANTÍTESIS: opuestos (vida y muerte)

ANÁFORA: palabras iniciales repetidas

(Por ti quedo encumbrada

por ti nos vivifica esa tu muerte)

ALITERACIÓN: sonido inicial repetido

(Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.)

SÍMIL: comparación con COMO

(Corro por mi casa como un loco)

METÁFORA: comparación sin COMO,

(La vida es sueño).

SÍMBOLO: algo concreto que recuerda algo abstracto.

(La cruz - recuerda el sacrificio de Dios)

HIPÉRBOLE: exageración

(Era un narcisismo infinito)

PROSOPOPEYA: personificar las cosas.

(Se oye el llanto de la guitarra)

ONOMATOPEYA: imitar sonidos.

(Crótalo. Crótalo. Crótalo.

Escarabajo sonoro)

SINESTESIA: mezclar datos de los sentidos

(azul como el chocar de jarros)

HIPÉRBATON: invertir el orden normal.

(Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar)

PARADOJA: contradicción de ideas.

(¿Este vivir no es acaso la vida de la muerte?)

APOSTROFE: hablar en directo a otro.

(Soledad, ¡qué pena tienes!)

MONOLOGO INTERIOR: articulación de pensamientos como si fuera un discurso en voz alta.

SOLILOQUIO: monólogo en voz alta sin auditorio.

EPÍTETO: descripción innecesaria.

(blanca nieve, terrible Caín)

CLÍMAX, GRADACIÓN: serie que asciende o desciende.

(En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada)

ENCABALGAMIENTO: dos versos sin pausa versal entre ellos.

(Rodado por las ruedas

de los relojes)

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