sábado, 11 de mayo de 2019

Iniciación a la Micología V


Iniciación a la Micología V

Hábitat de los hongos micorrizógenos 5ª Lección.

A la hora de clasificar una seta, uno de los factores a tener en cuenta, sería el hábitat en donde se desarrolla esta. En el caso de las setas micorrícicas, las especies arbóreas a las que están asociadas y el tipo de terreno donde salen.


Las características que condicionan la vegetación de un bosque y por tanto el tipo de setas asociadas o simbiontes, son el terreno, la humedad y la orientación.
Cuando un terreno se considera evolucionado y por tanto fértil, estaría dividido en tres Horizontes principales:
Horizonte A: Llamado también Horizonte de Lavado por estar expuesto a la erosión y lavado de la lluvia. Es la capa más superficial del suelo, abundan las raíces y se pueden encontrar los microorganismos animales y vegetales, es de color oscuro debido a la presencia del humus.
Horizonte B: Recibe el nombre también de Horizonte de Precipitación, ya que aquí se acumulan las arcillas que han sido arrastradas por el agua del horizonte, es de color más claro que el anterior y está constituido por humus mezclado con fragmentos de rocas.
Horizonte C: Se le conoce también como Subsuelo o Zona de Transición, está formado por la roca madre fragmentada en proceso de desintegración.
Horizonte D: Es la capa más profunda del suelo, está formado por la roca madre fragmentada, por lo que también recibe el nombre de Horizonte R.


Básicamente en el terreno podemos encontrar dos tipos de suelos: Calcáreos y Silíceos.
Así como diferentes texturas y composiciones de la tierra, lo que le proporcionara también diferentes tipos de drenaje: Rocosos, Arenosos, Arcillosos, etc.
Esa naturaleza del suelo, como hemos dicho condicionará especialmente, las distintas especies arbóreas y el resto de vegetación de un bosque y de su producción fúngica.
Un dato importante a tener en cuenta, es el hecho de que, el cortejo de hongos micorrícicos que acompañan a las diferentes especies forestales, variara también con la edad de los árboles.
Y dependiendo de la edad de un bosque, podemos encontrar mayor o menor actividad de unas especies u otras.
En el bosque de primer estadio, o asociados a árboles menores de 2 años, encontraremos ciertos tipos de setas.
Los bosques de segundo estadio, o asociados a árboles de entre 2 y 15 años, darán lugar a setas de segundo estadio, que nacerán allí donde se acaban las raíces y la copa de árbol.
Finalmente encontraremos, los de tercer estadio o asociados a árboles de más de 15 años, donde las setas nacerán muy cerca de la base del árbol.   
Las setas micorrícicas, son muy selectivas en cuanto al tipo del tipo del terreno y de los árboles con los que se asocian… Es decir, nunca encontraremos ciertas especies en un terreno Calcáreo, ni ciertas otras en un terreno Silíceo. Cómo no encontraremos tampoco, las especies asociadas a ciertos árboles, en otros. Aunque ciertas especies se adaptan también a varios ámbitos y puedan coexistir con diferentes especies arbóreas.
Por tanto y para poder diferenciar claramente una especie de otra, tendremos que analizar también el hábitat donde se desarrolla. 
Algo que no podemos olvidar, es que el tipo de bosque que podemos encontrar, dependerá mucho de la altura y de la climatología del terreno. Ciertas especies como algunos tipos de coníferas (Pinos), se adaptan a las condiciones más extremas. Otras como las encinas están muy condicionadas por las temperaturas, por tanto limitadas en la altura.



Distribución de los tipos de terreno (Península Ibérica)

TERRENOS SILÍCEOS (Verde)
Unidades de relieve que lo componen: En España ocupa todo el tercio oeste peninsular, desde Galicia hasta el norte de Huelva, extendiéndose hacia el este por el Macizo Asturiano, el Sistema Central, Montes de Toledo y Sierra Morena. También se encuentra en los Pirineos, Penibéticas, algunas sierras des Sistema Ibérico y la Cordillera Costero-Catalana formando manchas aisladas.
El tipo de roquedo: Son rocas duras, rígidas, resistentes a la erosión que ante las presiones tectónicas pueden llegar a fracturarse. Pertenecen algunas rocas ígneas, como el granito y algunas rocas metamórficas.
Tipo de relieve estructural: Fallado o germánico.
Formación: Se formaron en la edad precámbrica, un poco antes del paleozoico.
Formas del relieve: Si el agua actúa sobre las diaclasas superficiales se produce una descamación, formándose domos; si en cambio el agua se filtra a través de las diaclasas el granito puede formar bolos o berrocales.
En las zonas frías da lugar a un paisaje de crestas y de canchales.

TERRENOS CALIZOS (Calabaza)
Unidades de relieve que lo componen: Se extiende formando una gran Z invertida, desde las costas catalanas hasta el estrecho de Gibraltar. Abarca la zona meridional de la cordillera costero-catalana, parte de los Pirineos, Montes Vascos, y mitad oriental de la Cordillera Cantábrica, flexionándose hacia el sureste a lo largo del Sistema Ibérico para enlazar con dirección suroeste, con la unidad de las Subbéticas.
Tipo de relieve estructural: Plegado.
Formación: Se forman durante el Mesozoico y comienzos del Terciario.
Formas del relieve: En este tipo de terreno encontramos cañones, llanuras, simas, colinas y estepas.

TERRENOS ARCILLOSOS (Amarillo)
Unidades de relieve que lo componen: Se extiende por las depresiones terciarias y las llanuras litorales mediterráneas: las cuencas sedimentarias castellanas, las depresiones del Ebro y Bética y las llanuras costeras mediterráneas. En Portugal, la región en torno a Lisboa define la depresión del Sado-Tajo.
Tipo de relieve estructural: Sajónico
El tipo de roquedo: Predominan las margas, arcillas y yesos.
Formación: A finales del terciario y en el Cuaternario.
Formas de relieve: Suelen ser relieves planos aunque en algunos casos se forman relieves horizontales. Destacan las cárcavas, muelas, vegas, cerros testigo y si los relieves están inclinados dan lugar a relieves en cuesta.

Mapa de grupos litológicos de Cataluña 

PLANTAS Y SETAS INDICADORAS DE SUELO ÁCIDO Y BÁSICO I 
En todos los libros de micología encontramos frases como estas:
En terreno calcáreo
En suelos ácidos
En suelos calizos
En suelos neutros
En suelos básicos
En suelo carbonatado
En montañas silíceas

El conocimiento del tipo de suelo nos puede ayudar a los micólogos a clasificar algunas de las setas 
que encontramos. También ciertas especies de setas son indicadoras del suelo.

_ Suelo Ácido un PH < 7 
_ Suelo Neutro un PH = 7 
_ Suelo Básico o Alcalino un PH > 7 
Los suelos entre > 6,5 y < 7 son considerados Neutros


Reacción del suelo por su pH. Característica importante por:
Su influencia en los procesos de demolición de los residuos orgánicos. En un suelo ácido, la descomposición de los restos orgánicos se hace muy lentamente y pueden bloquearse algunas cadenas tróficas fundamentales.
En casos extremos:
Suelo extremadamente ácido:
Bloqueo de la mineralización
Con el Fe y el Al, el P2O5 forma el fosfato ácido insoluble.
Suelo extremadamente básico:
El Ca habitualmente abunda y forma fosfato tricálcico insoluble.


PRESENCIA DE CALIZA ACTIVA:
Plantas calcífugas o silicícolas (más equívoco)
Plantas no calcífugas o calcícolas (menos precisa)
Hay una cierta relación entre:
Especies acidófilas y calcífugas (silicícolas)
Especies basófilas y no calcífugas (calcícolas)
Que hace que sean muchas veces términos equivalentes.

CALCIO ACTIVO 
Existe antagonismo entre el Ca y el K, y entre el Ca y el Fe, es decir, en algunas especies el Ca inhibe la absorción del K, de forma que aunque el suelo tenga suficiente K, la presencia de mucha caliza activa hace que el K no se absorba.
En algunas especies vegetales calificadas como calcífugas (silicícolas) es muy exacerbado, hasta tal punto que no pueden vivir en suelos calizos no descarbonatados, mientras que en las especies no calcífugas (calcícolas), este antagonismo es casi nulo.
Por tanto hay plantas calcífugas, pero no plantas hay plantas silicícolas, por lo que pueden encontrarse, en algunos casos, plantas calcícolas (no calcífugas) en un suelo ácido, como son los casos de Cistus albidus (en Pelayos), Juniperus thurifera (en la Maliciosa) y Quercus faginea, por poner 3 ejemplos.
La evaluación del calcio activo, se realiza a través de la concentración de CaCO3 (carbonato cálcico) finamente dividido, según la siguiente tabla (Gandullo, 1985):
% de CaCO3 activa  CALIFICACIÓN
< 2,5  Totalmente descarbonatado        
de 2,5 a 10    Bastante descarbonatado   
de 10 a 20     Algo descarbonatado        
de 20 a 40     Poco descarbonatado  
> 40   No descarbonatado

INDIFERENTES (no calcífugas)
Abies alba (pH neutro)
Abies pinsapo
Pinus sylvestris (prefiere silíceos)
Pinus pinea (arenosos, prefiere silíceos)
Pinus pinaster (prefiere silíceos)
Pinus nigra (prefiere calizos)
Pinus uncinata (pino negro)
Hayas (Fagus)
Encina (Quercus ilex)
Roble albar (Quercus petraea)
Madroño (Arbutus unedo)

CALCÍFUGAS (SILICÍCOLAS)
Castaño (o calizos muy lavados)
Alcornoque (Quercus suber)
Rebollo o melojo (Quercus pyrenaica)
Carballo (Quercus robur) prefiere silíceos
Betula alba (soporta muy mal calizos)
Betula pendula (soporta algo calizos)   
    
CALCÍCOLAS (no calcífugas) o que prefieren calizos
Sabinas (Juniperus thurifera) prefiere calizos en España, con alto contenido en carbonato cálcico, ver Bosques Ibéricos, con excepciones sobre gneises en Lozoya, en Siguero (Segovia) o sobre pizarras en Tamajón
Quercus pubescens (=Quercus humilis) abunda más en calizos
Quejigo (Quercus faginea) abunda más en calizos
Coscoja (Quercus coccifera) abunda más en calizos
Pinus halepensis (prefiere calizos)

CISTÁCEAS
Cistus ladanifer (jara pringosa), silicícola (terrenos no calcáreos), como granitos, gneises, cuarcitas y pizarras, también dunas costeras y serpentinas como las de la Serranía de Ronda. Denota degradación de encinares.
Cistus laurifolius (estepa, jara estepa), indiferente, terrenos silíceos y calizos descarbonatados, degradación de melojares y bosques sub-mediterráneos.
Cistus albidus (estepa blanca), flores rosadas, todo tipo de suelos, pero prefiere calizos. Encinares degradados.
Cistus crispus (jara rizada), flores rosadas, hojas rizadas típicas. Prefiere suelos silíceos.
Cistus psilosepalus (carpazo), calcífuga, fotografiado en el Cañón del Sil en la excursión de la Sociedad Micológica de Madrid del 31/10/05.
Cistus monspeliensis (jaguarzo, estepa negra), se distribuye sobre todo en terrenos silíceos y en ambiente de alcornocal y calizos neutros, pues tolera la cal.
Cistus salviifolius (jaguarzo morisco), cualquier tipo de suelo. Alcornocales, encinares y coscojares. Cañón del Sil, Arganda junto a Cistus clusii y Hormigos junto a Cistus ladanifer.
Cistus populifolius (jara cervuna, jara macho). Terrenos silíceos. Cañón del Sil.
Cistus clusii (romero macho), terrenos calizos y yesosos.
Xolantha guttata, frecuente en suelos silíceos muy pastoreados, acompañando encinares.

ERICÁCEAS
Calluna vulgaris (brecina), silicícola o terrenos que carecen de cal.
Erica arborea, Erica lusitanica y Erica scoparia, son los brezos de flores blancas (o verdes) y porte alto, silicícolas, o terrenos sin cal.
Erica sp. (brezos) de flores rosadas, son complicados de diferenciar especies, y los hay calcícolas, silicícolas e indiferentes.
Vaccinium myrtillus (arándano), silicícola. Una forma de comprobar que un hayedo está en terreno silíceo.
Rhododendron ferrugineum, montañas silíceas del Pirineo, a menudo acompañando al pino negro (Pinus uncinata)

LABIADAS
Lavandula stoechas subsp. pedunculata (cantueso), silicícola.
Lavandula spica (espliego, alhucema), calcícola.
Lavandula latifolia (espliego, lavanda, espliego de hoja ancha), calcícola.
Salvia lavandulifolia, calcícola.
Thymus mastichina (tomillo blanco, mejorana silvestre), silicícola (mucho más raro en calizo).
Thymus vulgaris (tomillo, tomillo común), calizo.
Thymus zygis (tomillo salsero, tomillo aceitunero), en todo tipo de ambientes ecológicos (incluso yesos), lugares despejados.

LEGUMINOSAS
Cytisus multiflorus (escoba blanca, retama blanca) estrictamente acidófila. Endémica del oeste peninsular.
Cytisus scoparius (escoba negra, retama negra), terrenos silíceos o calizos lavados. Venenosa para el ganado.
Cytisus oromediterraneus (piorno) montañas silíceas, en el piso montano.
Genista scorpius (Aliaga, aulaga), terrenos calizos y algunas veces en silíceos poco ácidos.
Genista florida, terrenos silíceos frescos, acompañando melojares y pinares.
Echinospartum horridum (erizón), terrenos calizos, en los Pirineos centrales y occidentales.
Ulex europaeus (tojo, toxo), silicícola, en zonas de influencia atlántica.
Dorycnium pentaphyllum, calcícola preferentemente.

OTRAS FAMILIAS
Buxus sempervirens (boj, buje), sobre todo en montañas calizas, tanto las Béticas, como del Sistema Ibérico y Pirineos, acompañando hayedos, robledales de Quercus pubescens (= Q. humilis) y pinares de montaña.
Berberis vulgaris (agracejo), prefiere terrenos calizos.
Staehelina dubia (pincelillos), prefiere calizos, ambiente de pino carrasco.
Santolina rosmarinifolia (Santolina), calcífuga.
Hepatica nobilis, prefiere suelos calizos, típica de en hayedos calcícolas.
Jasminum fruticans, prefiere calizos, pero presente en silíceos.

SETAS INDICADORAS DEL TIPO DE SUELO:
Algunos ejemplos en función del tipo de suelo:
Preferencias edáficas del género Boletus:
Acidófilos
B. appendiculatus
B. regius (tendencia)
B. edulis (tendencia)
B. permagnificus 
Calcícolas
B. fechtneri
B. lupinus
B. pseudoregius
B. poikilochromus
B. pulchrotinctus
B. satanás
Preferencias edáficas de algunas especies del género Amanita:
Acidófilas
A. crocea
A. muscaria
A. junquillea
A. virosa
A. porphyria
Calcícolas
A. celiae
A. echinocephala
A. ovoidea
Preferencias edáficas de especies cercanas al robellón:
Acidófila: Lactarius vinosus
Calcícola: Lactarius semisanguifluus
Ejemplo de dos especies del género Russula muy parecidas:
Indiferente: Russula chloroides
Calcícola: Russula delica
Existen una serie de plantas, que sin estar ligadas directamente a las setas, por estar éstas micorrizadas con ellas. Son un buen indicador del tipo de terreno en donde nos encontramos, por tanto, se podría decir que viendo cierto tipo de plantas, podemos saber el tipo de terreno y las especies de setas asociadas a él. Es indudable que es bastante complejo, llegar a comprender todo el “mecanismo” de reproducción y desarrollo de las setas. Pero algunos detalles nos ayudan a encontrarlas…
Por ejemplo: Si estuviésemos delante de un bosque de boj (Buxus sempervirens), inmediatamente relacionaríamos éste, a un tipo de terreno calcáreo.

Boix florit 

En terreno calcáreo, podemos encontrar fácilmente Rovellons (Lactarius sanguifluus) y/o Llenegues Negres (Hygrophorus latitabundus).
Por el contrario, si viésemos gerds (Rubus idaeus) o Nabius (Vaccinum myrtillus), sabríamos que nos encontramos en un terreno de tipo silíceo y que podríamos localizar en él, setas del tipo Ceps (Boletus edulis) o Fredolics Grosos (Tricholoma portentosum).

Ceps (Boletus pinophilus) 

Gerds (Rubus idaeus)

Nabius (Vaccinum myrtillus)

Helechos

Los helechos, te dicen claramente que estás en un suelo ácido o silíceo. Donde veas helechos, quiere decir que además, el bosque tiene un grado alto de humedad “siempre”. Aunque es una planta que absorbe muchísima humedad en su entorno y es difícil que deje sobrevivir a otras. Si en una zona ves asociados Pino negro y helechos, no dejes de mirar, podría aparecer algún Boletus edulis (Cep). Y si ves asociados helechos a castaños y robles, igual a zona de Boletus aereus.
Siempre hay una relación directa entre la vegetación, el tipo de terreno y las setas…
Otro factor muy importante y fundamental para el desarrollo de las setas, es la climatología. Pero este sería un tema aparte…

Así grandes rasgos, distinguiremos cuatro hábitats: el bosque de coníferas, el bosque de frondosas, el bosque de ribera y los prados.

Bosques de coníferas:

En la Península Ibérica están formados, principalmente, por varias especies de pinos (Pinus pinaster, Pinus pinea, Pinus sylvestris, Pinus halepensis,...) y abetos (Abies alba y Abies pinsapo). Los primeros los podemos encontrar abundantemente por toda la Península, ya que al ser especies de crecimiento rápido han sido muy explotadas forestalmente.
Los abetales son mucho menos frecuentes, aunque es de señalar la importancia del abeto blanco (Abies alba) en los Pirineos y del pinsapo (Abies pinsapo) en las sierras del sur peninsular.
En general las coníferas son árboles resistentes, capaces de vivir en condiciones climáticas rigurosas y en suelos muy pobres, a los que tienden a acidificar con sus acículas.
Centrándonos en los pinares, por ser los más abundantes, la aparición de las setas suele retrasarse un poco con respecto a los bosques de frondosas. Bajo sus ramas es muy frecuente encontrar distintas especies de Lactarios, sirva como ejemplo el apreciado níscalo (Lactarius deliciosus), de Boletos (Boletus pinicola), así como algunos representantes de los géneros Tricholoma, Amanita y Cantharellus.

Bosques de frondosas:

Bajo este término englobaremos a aquellos bosques en los que predominan las especies de árboles planifolios. Dependiendo de la zona climática (mediterránea, continental, oceánica) y del piso en el que nos encontremos (montano, subalpino), tendremos masas arbóreas de distintas especies de Quercus. El roble carballo (Quercus robur) muy abundante en Galicia, el melojo (Quercus pyrenaica), el quejigo (Quercus faginea), el alcornoque (Quercus suber), la encina (Quercus ilex); de castaños (Castanea sativa); Hayas (Fagus sylvatica) y abedules (Betula sp.) y las especies que forman los bosques de ribera o galería, los cuales trataremos aparte.
Bajo los robledales y castañares podemos encontrar, entre otros, boletos de carne blanca (Boletus edulis, Boletus aereus,...), russulas y amanitas de todo tipo.
En los alcornocales es muy frecuente una de las setas más apreciada por ser un excelente comestible, la oronja o seta de los césares (Amanita caesarea), aunque también puede aparecer bajo otras frondosas. También son frecuentes distintas especies de boletos y amanitas en los bosques de hayas, y en los abedulares, propios de suelos ácidos, son frecuentes los lactarios.

Bosques de ribera:

Denominamos así a la vegetación que se desarrolla en los márgenes y orillas de los ríos. Están formados por un importante sotobosque, acompañado de especies arbóreas que requieren una importante humedad edáfica: sauces (Salix sp.), alisos (Alnus glutinosa), fresnos (Fraxinus excelsior), chopos (Populus sp.),... En ellos son abundantes los hongos, aunque son pocas las especies comestibles, algunas de las cuales son las conocidas setas de chopo (Agrocybe aegerita) y las colmenillas (Morchella sp.)

Prados:

En los prados son bastante frecuentes los hongos saprófitos, especialmente si se trata de zonas dedicadas al pastoreo, ya que en éstas el ganado aporta importantes cantidades de estiércol. Suelen ser especies amantes de la luz solar (heliófilas) difícilmente observables en zonas de bosque cerrado. Algunas son bastante apreciadas desde el punto de vista culinario. Este es el caso de Calocybe gambosaMarasmiusoreades  y algunas lepiotas (Macrolepiota sp.) y champiñones (Agaricus sp.).



Cubiertas vegetales de Catalunya





jueves, 9 de mayo de 2019

Iniciación a la Micología IV

Iniciación a la Micología IV

Diferencias Macroscópicas 4ª Lección

Hemos visto ya un poco, de cómo clasificar las setas según su sistema reproductivo, solo apreciable a nivel microscópico, y de cómo diferenciarlas por su hábitat…
Y como dijimos, dos tipos de setas son los más destacados en cuanto a sus sistemas reproductivos: Basidiomicetes (Basidiomycota) y Ascomicetes (Ascomycota)
Y dos, en cuanto a su hábitat o medio de vida: Los hongos saprófitos y los hongos micorrizógenos.


Dentro del primer apartado o sistema reproductivo del tipo Basidiomycetes, encontraremos los dos Órdenes más destacados de las setas u hongos superiores: Agaricales y Boletales.
Intentaremos profundizar un poco, en las diferencias macroscópicas de estos dos Órdenes.
Siguiendo la Familia de los Agaricales
Buscaremos diferenciaciones de tipo morfológico que nos puedan servir para separar los distintos Géneros.

Agaricales: Hongos con fructificaciones que de forma tradicional presentan láminas.

Los basidiocarpos de las especies de este orden son típicamente carnosos, con un estipe o pie, un píleo (o sombrero) y lamelas (o agallas), donde los basidios se almacenan. Esta es la estructura tipo de lo que se conoce como seta.


Siguiendo la Familia de los Boletales
Buscaremos diferenciaciones de tipo morfológico que nos puedan servir para separar los distintos Géneros.
Boletales: Tradicionalmente, hongos con el himenio desarrollado en poros.
Los boletos suelen caracterizarse por presentar una superficie de aspecto esponjoso bajo el sombrerillo, en vez de las usuales láminas. Esta zona puede ser de colores muy variados, tomando tonalidades rojizas, blanquecinas, amarillentas, parduzcas o grisáceas.


Un basidiocarpo o basidioma (o en plural: basidiomata) es el esporocarpo de un basidiomicete, que consiste en una estructura multicelular sobre la que se dispone el himenio productor de esporas. Los basidiocarpos son característicos de los Hymenomycetes, al contrario de lo que sucede con los Urediniomycetes y los Ustilaginomycetes, que no producen estas estructuras. Al igual que ocurre con los esporocarpos, los basidiocarpos que son visibles al ojo desnudo (especialmente aquellos con una morfología más o menos agarical) son comúnmente denominados como hongos, mientras que los basidiocarpos que se sitúan bajo tierra son denominados falsas trufas.
En micología un estipe se refiere al tallo o pie que soporta la copa de una seta. Como todos los tejidos fúngicos, tales como el himenio, el estipe se compone de tejido estéril hifal. En muchas instancias, sin embargo, el himenio fértil se extiende por debajo del estipe por alguna distancia. Los hongos que poseen estipes se llaman estipitados.
En micología, el píleo es el nombre técnico que se la da al sombrero de un basidiocarpo o ascocarpo (cuerpofructífero del hongo), que sustenta una superficie donde se alojan las esporas, el himenio. El himenio o himenóforo puede estar formado por láminas, tubos o dientes, en la cara inferior del píleo. El píleo es característico de los agáricos, los boletos, algunos poliporos y algunos ascomicetos.
En micología, las láminaslaminillasagallas, o lamelas (del latín lamella), son las estructuras laminares existentes bajo el sombrero de algunas setas, cuya función es actuar como himenóforos en el cuerpo fructífero del hongo. Es la estructura más frecuente, pero no exclusiva, en los agáricos. A medida que se han estudiado con más detalle, se han ido descubriendo más especies de hongos que exhiben himenios en forma de láminas, al tiempo que se observa que no todos los miembros del orden Agaricales las llevan. No está claro si éste es un caso de evolución convergente (es decir, si las estructuras con láminas evolucionaron separadamente) o conjunta.
Un basidio, latín basidium es una estructura microscópica productora de esporas encontrado en los himenóforos de los cuerpos fructíferos de los hongos basidiomicetos.
La posición del himenio tradicionalmente es la primera característica utilizada para la clasificación e identificación de los hongos. A continuación se presentan algunos ejemplos de diversos tipos que existen entre los basidiomicetos y ascomicetos macroscópicos.
En los hongos del orden Agaricales el himenio se encuentra en las caras verticales de las láminas. 
En del orden Boletales se encuentra en la masa esponjosa de los tubos que apuntan hacia abajo. 
En del orden Phallales se desarrolla internamente y luego es expuesta mediante un gel de olor desagradable. 
En los del género Lycoperdon es interna. 
En los de la familia Pezizaceae, se encuentra en la superficie cóncava de la taza. 
- En los del género Hydnum, crece en el lado externo de las espinas con forma de dientes.

Morfología de una seta

Las setas más comunes son las que tienen forma de paraguas abierto. Las utilizaremos como modelo para aprender a diferenciar sus partes, aunque algunas especies pueden carecer de uno o varios de los elementos descritos.
También hay que fijarse en su superficie. Algunos son lisos, pero otros pueden estar cubiertos de escamas, pelillos, verrugas. Puede ser brillante o mate, seco o húmedo al tacto. El borde del sombrero también puede proporcionar datos útiles a la hora de identificarlas, puede ser estriado, acanalado, liso, enrollado.

Los píleos pueden ser de varias formas, y las formas pueden cambiar a lo largo del desarrollo y crecimiento del hongo. La forma de píleo más común es la semiesférica o convexa. Los píleos convexos suelen continuar su expansión cuando maduran, hasta que adquieren una forma totalmente plana. Muchas especies bien conocidas poseen un píleo convexo, como el Agaricus bisporus, o varias especies de los géneros Amanita y Boletus.
Algunos otros, tales como el Macrolepiota procera, tienen distintos tipos de mamelón —forma de mama—, por lo que son denominados umbonados o mamelonados. Un umbo o mamelón es el saliente o protuberancia obtusa que se forma en el centro del sombrero de algunas setas. Algunos hongos, tales como Cantharellus cibarius, presentan una apariencia de embudo o trompeta. En estos casos, el píleo es denominado embudado o  infundibuliforme.
A continuación se muestran unas ilustraciones que representan los distintos tipos de píleo descritos en la literatura:
Distintos aspectos de los sombreros grandes:
1_ Globoso
2_ Ovoide
3_ Acampanado
4_ Hemisférico
5_ Convexo
6_ Plano
7_ Mamelonado
8_ Hundido
9_ Embudado
10_ Borde enrollado
11_ Borde ondulado o sinuoso
12_ Borde rajado
13_ Borde estriado
14_ Con verrugas, restos de la volva
15_ Escamoso











En la parte inferior del sombrero es donde se producen las esporas y pueden ser de diferentes tipos:
1_ Con laminillas
2_ Con tubos o Esponjosas
3_ Aguijones
4_ Pliegues


La forma en que las laminillas se unen al tronco también es muy importante para su identificación.
Morfológicamente, las láminas pueden clasificarse en diferentes tipos, según la forma en que se unen con el pie:


Otra diferenciación vendría de la disposición de las láminas:

















Continuando con las diferencias macroscópicas, unas muy destacadas serían la forma del pie, la superficie y la base:




Si seguimos profundizando, veremos que también podemos encontrar anillos y volvas:

De ahí que para poder identificar correctamente una seta, deberíamos conservarla en su totalidad con extremo cuidado y analizar todos los factores antes indicados…
Solo a partir de una observación muy meticulosa, podremos ir encuadrando todas las características de una seta e ir ubicándola en el Género y Especie correspondiente.



miércoles, 8 de mayo de 2019

Iniciación a la Micología III


Iniciación a la Micología III

Ciclo vital de las setas 3ª Lección

Como ya habíamos comentado, las setas tal y como nosotros las conocemos, no son más que los frutos de algunos hongos que afloran a la superficie, o que permanecen enterrados como es el caso de las trufas.
La mayoría de los hongos están formados por unas estructuras microscópicas, filamentosas y ramificadas llamadas hifas. El conjunto de estas hifas forma una red enmarañada a la que llamamos micelio, y éste, se mantiene o se desarrolla enterrado en el suelo o en el interior de la materia o el organismo que lo alimenta.
Luego ¿por qué fructifican los hongos? Para reproducirse; puesto que de estos frutos llamados setas o carpóforos se desprenderán después las esporas, que en un medio adecuado generarán nuevas hifas, éstas a su vez micelios y posteriormente primordios, de éstos aparecerán nuevas setas, es su ciclo de vida…



Ciclo vital de una seta saprofita (Agaricales)
Basidiospora
Hifa
Micelio Primario (n)
Unión (Plamogamia)
Micelio Secundario (n+n)
Organización
Micelio Terciario (Basidiocarpo) o Seta
Fecundación (Cariogamia)
Meiosis
Formación de Basidiosporas






















Dejando ya el análisis microscópico de los hongos nos centraremos en otros detalles destacados, que nos proporcionarán información para ir ubicando una seta en su Familia y Género correspondiente.
Uno de esos detalles, sería el medio de vida donde se desarrollan. Es decir, donde viven y de que se alimentan… Para ello y en principio, deberíamos conocer un poco ¿Qué misión cumplen los hongos en la naturaleza? 

Bueno, sería interminable detallar todas las funciones de los hongos en la naturaleza, algunas muy beneficiosas, como la fermentación de las uvas para convertirlas en vino y otras muy negativas, un hongo es capaz de matar a las cepas. La mayoría de los hongos son variedades imperceptibles que se alojan en la tierra y allí cumplen una función vital: Con la ayuda de enzimas, descomponen la materia orgánica en nutrientes para sí mismos y para las plantas y árboles. Los hongos son fuente de antibióticos, como la penicilina. Y también desempeñan otros muchos papeles: Desde inofensivos agentes putrefactores y descomponedores de materia orgánica, hasta predadores insidiosos y patógenos de los seres vivos.
Se estima que existe más de un millón de especies de hongos en el planeta, pero tan sólo unas 70,000 de ellas han sido descritas por los especialistas.

Los hongos como Heterótrofos con digestión externa, o ser vivo que no es capaz de producir su propio alimento, necesitan de otros organismos que lo produzcan. Su forma de digestión es liberando encimas que descomponen los nutrientes para su posterior absorción por parte de sus células. Por tanto y debido a eso, siempre encontraremos a las setas (Hongos superiores) asociadas o dependientes de alguna planta viva o muerta, de la que recibirá su alimento y a la que compensara al devolver a la naturaleza sales minerales asimilables, para que las plantas puedan absorberlas y metabolizarlas de nuevo.

Volviéndonos a centrar en el tema de los macromicetos o setas que son las que más nos interesan como micófilos
Como hemos comentado, los hongos al carecer de pigmentos fotosintetizadores como los de las plantas, son dependientes de la materia orgánica elaborada por otros organismos, siendo tres las posibilidades que tienen de obtener su fuente de energía como: SaprófitosMicorrizógenos (Simbiontes) o Parásitos.


Los hongos saprófitos se encargan junto a las bacterias de reciclar la materia orgánica elaborada por las plantas o animales superiores, descomponiéndola en elementos más sencillos, por lo que contribuyen fundamentalmente a la dinámica de sucesión ecológica y a la estabilización climática de los ecosistemas, por cuanto cierran el ciclo de los nutrientes.

¿Dónde podemos encontrar? los hongos saprófitos:

Sobre árboles muertos, madera y restos vegetales.
Sobre prados y pastizales, donde haya abundante materia orgánica.
Sobre restos de madera carbonizados.
Sobre excrementos animales de origen vegetal.
Sobre turberas.


Los hongos micorrizógenos se caracterizan por que para desarrollar su ciclo vital por completo necesitan establecer relaciones simbióticas con las raíces de las plantas vasculares. Estableciendo una simbiosis o ayuda mutua entre las raíces de las plantas superiores y el micelio del hongo. En esta unión, a las plantas superiores les resulta facilitada la adsorción de sales minerales asimilables, vitales para su crecimiento; y en el otro sentido, el hongo queda favorecido en la absorción de azúcares, necesarios para su propio crecimiento.
Los hongos micorrícicos en general, y los ectomicorrícicos en particular realizan diversas aportaciones positivas a las plantas con las cuales se asocian, entre las que destacamos:

1_ Absorción de agua y nutrientes: Es evidente que el hongo con su larga red de filamentos es capaz de explorar mayor volumen de terreno y de absorber mayor cantidad de agua y de sales minerales, especialmente de fósforo que suele presentarse en forma de sales muy insolubles difícilmente aprovechables por los pelos absorbentes de las raíces de las plantas ectomicorrícicas, con lo que estas presentan un mayor grado de tolerancia a los suelos con baja fertilidad y a las condiciones de extrema sequedad.
2_ Producción de reguladores de crecimiento: Los hongos ectomicorrícicos producen diversas hormonas como auxinas, fitoquininas, y otros compuestos que afectan positivamente al desarrollo de la planta micorrizada, (movilización de nutrientes, iniciación de la suberización, iniciación del crecimiento de las raíces después de la parada invernal, etc.).
3_ Protección contra enfermedades: Existen diferentes mecanismos por los que pueden llegar a actuar las micorrizas contra los diversos agentes patógenos; en primer lugar se podría considerar que antes que nada actúan como una barrera física, impidiendo que en el lugar ocupado por ellas se instale cualquier otro agente perjudicial. Otro mecanismo es la producción compuestos fungiestáticos y antibióticos que pueden eliminar al patógeno en caso de que consiguiera instalarse. Aunque tal vez, el efecto más importante sea el aumento de la tolerancia de la planta contra los patógenos como consecuencia de los cambios fisiológicos causados por la simbiosis micorrícica en la planta.

¿Dónde podemos encontrar? los hongos micorrizógenos o micorrícicos:

Encinares: La encina es una especie indiferente edáfica, y por lo tanto el cortejo fúngico que la acompaña variará dependiendo de que el sustrato sobre el que vegeta sea ácido o básico. En suelos ácidos es frecuente encontrarla asociada a Amanita phalloides, Boletus aereus, Leccinum lepidus, Entoloma eulividum, Lepista nuda, etc. En sustrato básico la especie fúngica más importante, por su valor económico, que hallamos micorrizada con la encina es Tuber melanosporum, la apreciada trufa negra, aunque podemos encontrar otras como Amanita ovoidea, Lepista personata,etc.

Robledales: Vamos a incluir las tres especies de robles que tienen un cortejo fúngico similar por contar con apetencias ecológicas semejantes, (Quercus robur, Q. Petraea, y Q. pyrenaica). Es frecuente encontrar asociadas a estas especies Boletus reticulatus, B. aereus, Russula virescens, R. aurata, Lactarius piperatus, etc.

Hayedos: En los hayedos podemos descubrir hongos que también están asociados a otras frondosas, e incluso con resinosas, como es el caso de B. edulisAmanita rubescens, etc., pero podemos encontrar especies de hongos que son exclusivas de los hayedos como Russula ionoclora, Lactarius blennius, etc.

Abedulares: Los abedulares establecen micorrizas con una serie de hongos, que no se asocian con ninguna otra especie, y por ello revisten una especial importancia desde el punto de vista ecológico. Entre estas especies podemos citar varios taxones de Lactarius (L.necator, L. torminosus, etc), Leccinum oxydabilis, L. scabrum, etc.

Pinares: En España tenemos varias especies de pinos que tienen apetencias ecológicas diferentes, así por ejemplo, Pinus sylvestris, P. pinea, P. pinaster; P. uncinata prefieren suelos silíceos, mientras que P. nigra y P. halepensis habitan sobre terrenos calizos. Por otra parte unos requieren precipitaciones medias o elevadas como P. sylvestris y P. uncinata y otros como el P. halepensis se conforma con menos de la mitad de los anteriores. Lo mismo ocurre en cuanto a sus preferencias altitudinales. Todo esto hace que no podamos generalizar en cuanto a la asociación de unas determinadas especies de hongos con la generalidad de las especies de pinos que crecen de forma espontánea en la península ibérica. No obstante, vamos a señalar algunas particularidades. Mientras es normal encontrar Lactarius deliciosus asociado a P. Sylvestris y P. pinaster, hay menos probabilidades de encontrar L. sanguifluus, sin embargo las posibilidades de hallar esta última especie ligada a P. nigra y P. halepensisson mayores. Lo mismo ocurre con numerosas especies de los géneros Suillus, Boletus, Xerocomus, Russula, etc.

Choperas y saucedas: Estas especies se caracterizan por tener unos requerimientos de humedad edáfica superiores a las que hemos tratado hasta ahora, lo que ocasiona que sus masas se encuentren alineadas a las corrientes de agua, y por ello, se denominen "bosque de ribera" o "bosques galería". Entre los taxones que sólo fructifican en este hábitat, podemos considerar como más representativos a Lactarius controversus y Leccinum rufus.
Guía Micológica Ecología y hábitat de los hongos (por José Cuesta Cuesta)

Los hongos parásitos (Armillaria mellea)

Los hongos parásitos, son los que se desarrollan y llevan a cabo su existencia sobre tejidos vivos, sea cual sea su origen. Dentro de estos, los que son capaces de crecer y desarrollarse sobre materia orgánica muerta, ya sea de forma natural, o en cultivos artificiales reciben el nombre de parásitos facultativos, lo que implica que este tipo de hongos desde el punto de vista nutritivo es saprófito, aunque ecológicamente se comporten como parásitos.

En cambio los hongos que no son capaces de desarrollarse en medios artificiales reciben el nombre de parásitos obligados. Entre estos dos extremos existen numerosos casos intermedios: así por ejemplo, entre los parásitos facultativos, los hay desde aquellos que son capaces de reproducirse, desarrollándose sobre substratos inertes, hasta aquellos que no son capaces de reproducirse o se reproducen con mucha dificultad sobre los mismos aunque si sean capaces de subsistir desde el punto de vista nutritivo. De la misma manera, entre los parásitos obligados, los hay que son capaces de desarrollarse anormalmente sobre cultivos artificiales, otros sólo consiguen germinar, y por último algunos ni siquiera germinan.

Desde el punto de vista de su relación nutritiva con el hospedante, los hongos parásitos pueden ser parásitos biotróficos los que obtienen su sustento directamente de las células vivas y parásitos necrotróficos los que primero destruyen la célula parasitada y luego absorben sus nutrientes.
Los hongos parásitos, a menudo causan daño sobre el hospedante en el que se desarrollan, recibiendo entonces el nombre de patógenos, en algunos casos por su virulencia llegan a terminar con la vida del hospedante y con la suya propia si se trata de un parásito obligado.

Entre los hongos, en general, existen numerosos casos de parasitismo: se puede decir que todas las plantas pueden ser víctimas de hongos microscópicos, (grafiosis, tinta del castaño, diferentes tipos de chancros, etc.), en el ámbito forestal, y lo mismo se puede decir para los animales (mamíferos, reptiles, peces, insectos, etc.) que pueden ser atacados por numerosas especies de hongos que se desarrollan sobre ellos como parásitos obligados. Sin embargo, entre los macromicetos, que es el caso que nos ocupa, es poco frecuente el fenómeno del parasitismo, y cuando se produce lo hace casi exclusivamente en el mundo vegetal. A modo de excepción, se pueden mencionar algunas especies del género Cordyceps, que parasitan a diversas especies de larvas de lepidópteros entre las que podemos citar a la procesionaria del pino.

La mayoría de los macromicetos patógenos, que atacan o pueden atacar y destruir los tejidos vivos de las plantas, pertenecen al orden de los Aphyllophorales, y más concretamente, a las familias Ganodermataceae, Steraceae, y Polyporaceae. Como hemos dicho con anterioridad es difícil separar biológica y ecológicamente a muchas de estas especies, ya que en ciertas condiciones críticas, o cuando han causado la muerte de su hospedante, siguen viviendo comportándose como saprófitos.
Algunos atacan a las raíces y al tronco de los árboles a partir de una base saprofítica en el suelo, lo que quiere decir que la infección se produce a través del micelio, después, causan progresivamente la muerte del hospedante, y a continuación siguen viviendo como saprófitos.

Otros penetran en el interior del tronco o en las ramas por las heridas, a través de las esporas. Entre los Aphyllophorales podríamos destacar como parásitos a Laetiporus sulphureus, Polyporus umbellatus, Chondrostereum purpureum, Phellinus pini, Fomitopsis pinicola, Ganoderma applanatum, Ganoderma adspersum, Ganoderma pfeifferi, Phaeolus schweinitzii, Piptoporus betulinus, Meripilus giganteus, Stereum sanguinolentum, Stereum hirsutum, Fistulina hepatica, etc., (aunque hay que tener en cuenta que muchas de estas especies, como veremos posteriormente al hablar de los hongos saprofitos, pueden comportarse, nutritiva y ecológicamente de forma saprófita; incluso en algunas de ellas, es la forma normal de nutrirse y desarrollarse).

Existen pocos parásitos pertenecientes al orden Agaricales, (carpóforos con láminas, y de consistencia fibrosa), entre los que cabe destacar al grupo de Armillaria mellea. Recientemente, al realizar pruebas de interfertilidad, se ha descubierto que donde antes sólo se consideraba una especie, la citada Armillaria mellea, hay en realidad cinco taxones diferentes, (sólo en Europa), con comportamientos biológicos distintos. De estas cinco especies, sólo dos de ellas, Armillaria mellea y Armillaria obscura producen daños importantes como parásitas, mientras que Armillaria bulbosa puede comportarse a veces como parásito débil en los bosques de frondosas. Al igual que varias especies del orden Aphyllophorales, la Armillaria mellea es un parásito facultativo, que es capaz de subsistir de modo saprófito cuando acaba con su hospedante, desarrollando entonces sus carpóforos, (cuerpos fructíferos, setas), de forma prolífica, para generar nuevos individuos de forma sexual, y asegurar así su supervivencia como especie.

Otro agarical que puede llegar a parasitar débilmente las raíces de los robles es Collybia fusipes, aunque normalmente se comporta de forma saprófita.
Como curiosidad vamos a resaltar la existencia de hongos que solo son capaces de completar su desarrollo parasitando a los cuerpos fructíferos de otros hongos. En concreto Xerocomus parasiticus solo fructifica sobre carpóforos del género Scleroderma, y las distintas especies del género Asterophora, solo desarrollan su ciclo vital sobre diversos taxones del género Russula.
Los hongos parásitos, en condiciones de estabilidad biológica y ecológica, contribuyen a la mejora genética de la población sobre la que vegetan, seleccionando y eliminando a los individuos más débiles. Solo cuando falta el equilibrio necesario, los hongos pueden llegar a convertirse en peligrosos para el ecosistema, como pudimos comprobar con la seca de las quercineas de la mitad meridional de la península a causa de la sequía prolongada que sufrieron a principios de esta década, y al posterior ataque de varias especies de hongos microscópicos.

Guía Micológica Ecología y hábitat de los hongos (por José Cuesta Cuesta)

En vistas a esta información, nos daremos cuenta de que algunos hongos saprófitos, podrían ser cultivados, siempre que les proporcionásemos un substrato y un medio adecuado.
 La mayoría de los hongos comestibles saprófitos, descomponen-madera, los hongos saprófitos son los recicladores de primera clase en el planeta. La red de micelios filamentosos está diseñada para tejer entre y a través de las paredes celulares de las plantas. Las enzimas y los ácidos que segregan degradan grandes complejos moleculares en compuestos más simples. Todos los ecosistemas dependen de la capacidad de los hongos de descomponer la materia orgánica vegetal, poco después se vuelven disponibles. El resultado final de su actividad es el regreso del carbono, hidrógeno, nitrógeno, y minerales de nuevo al ecosistema en una forma utilizable para las plantas, insectos y otros organismos.

Como descomponedores, pueden ser separados en tres grupos claves. Algunas especies de hongos cruzan de una categoría a otra, dependiendo de las condiciones reinantes.
Descomponedores Primarios: Todas las especies de Pleurotus y los shiitakes (Lentinula edodes). En el caso de los Pleurotus, se cultiva de manera comercial en paja de trigo, avena, centeno, maíz, cebada. Los shiitakes se cultivan principalmente en aserrín de madera de encino.
Descomponedores Secundarios: Los champiñones (Agaricus bisporus). El sustrato debe estar en descomposición, por lo tanto lleva un proceso de fermentado de los ingredientes, para esta composta el ingrediente básico es la paja de cereales.
Descomponedores Terciarios: Incluye especies de Conocybe, Agrocybe y Pluteus.

Vías de cultivo de las setas según su forma de vida

Un poco más complejo es el cultivo de las setas micorrizógenas… Actualmente se está trabajando con relativo éxito, en el “Cultivo” de especies como sería el caso de las trufas, donde llevan años de investigación, o en el caso de la micorrización de algunas clases de Lactarius sobre planteles de pinos, que está dando unos resultados bastante aceptables.