jueves, 9 de mayo de 2019

Iniciación a la Micología IV

Iniciación a la Micología IV

Diferencias Macroscópicas 4ª Lección

Hemos visto ya un poco, de cómo clasificar las setas según su sistema reproductivo, solo apreciable a nivel microscópico, y de cómo diferenciarlas por su hábitat…
Y como dijimos, dos tipos de setas son los más destacados en cuanto a sus sistemas reproductivos: Basidiomicetes (Basidiomycota) y Ascomicetes (Ascomycota)
Y dos, en cuanto a su hábitat o medio de vida: Los hongos saprófitos y los hongos micorrizógenos.


Dentro del primer apartado o sistema reproductivo del tipo Basidiomycetes, encontraremos los dos Órdenes más destacados de las setas u hongos superiores: Agaricales y Boletales.
Intentaremos profundizar un poco, en las diferencias macroscópicas de estos dos Órdenes.
Siguiendo la Familia de los Agaricales
Buscaremos diferenciaciones de tipo morfológico que nos puedan servir para separar los distintos Géneros.

Agaricales: Hongos con fructificaciones que de forma tradicional presentan láminas.

Los basidiocarpos de las especies de este orden son típicamente carnosos, con un estipe o pie, un píleo (o sombrero) y lamelas (o agallas), donde los basidios se almacenan. Esta es la estructura tipo de lo que se conoce como seta.


Siguiendo la Familia de los Boletales
Buscaremos diferenciaciones de tipo morfológico que nos puedan servir para separar los distintos Géneros.
Boletales: Tradicionalmente, hongos con el himenio desarrollado en poros.
Los boletos suelen caracterizarse por presentar una superficie de aspecto esponjoso bajo el sombrerillo, en vez de las usuales láminas. Esta zona puede ser de colores muy variados, tomando tonalidades rojizas, blanquecinas, amarillentas, parduzcas o grisáceas.


Un basidiocarpo o basidioma (o en plural: basidiomata) es el esporocarpo de un basidiomicete, que consiste en una estructura multicelular sobre la que se dispone el himenio productor de esporas. Los basidiocarpos son característicos de los Hymenomycetes, al contrario de lo que sucede con los Urediniomycetes y los Ustilaginomycetes, que no producen estas estructuras. Al igual que ocurre con los esporocarpos, los basidiocarpos que son visibles al ojo desnudo (especialmente aquellos con una morfología más o menos agarical) son comúnmente denominados como hongos, mientras que los basidiocarpos que se sitúan bajo tierra son denominados falsas trufas.
En micología un estipe se refiere al tallo o pie que soporta la copa de una seta. Como todos los tejidos fúngicos, tales como el himenio, el estipe se compone de tejido estéril hifal. En muchas instancias, sin embargo, el himenio fértil se extiende por debajo del estipe por alguna distancia. Los hongos que poseen estipes se llaman estipitados.
En micología, el píleo es el nombre técnico que se la da al sombrero de un basidiocarpo o ascocarpo (cuerpofructífero del hongo), que sustenta una superficie donde se alojan las esporas, el himenio. El himenio o himenóforo puede estar formado por láminas, tubos o dientes, en la cara inferior del píleo. El píleo es característico de los agáricos, los boletos, algunos poliporos y algunos ascomicetos.
En micología, las láminaslaminillasagallas, o lamelas (del latín lamella), son las estructuras laminares existentes bajo el sombrero de algunas setas, cuya función es actuar como himenóforos en el cuerpo fructífero del hongo. Es la estructura más frecuente, pero no exclusiva, en los agáricos. A medida que se han estudiado con más detalle, se han ido descubriendo más especies de hongos que exhiben himenios en forma de láminas, al tiempo que se observa que no todos los miembros del orden Agaricales las llevan. No está claro si éste es un caso de evolución convergente (es decir, si las estructuras con láminas evolucionaron separadamente) o conjunta.
Un basidio, latín basidium es una estructura microscópica productora de esporas encontrado en los himenóforos de los cuerpos fructíferos de los hongos basidiomicetos.
La posición del himenio tradicionalmente es la primera característica utilizada para la clasificación e identificación de los hongos. A continuación se presentan algunos ejemplos de diversos tipos que existen entre los basidiomicetos y ascomicetos macroscópicos.
En los hongos del orden Agaricales el himenio se encuentra en las caras verticales de las láminas. 
En del orden Boletales se encuentra en la masa esponjosa de los tubos que apuntan hacia abajo. 
En del orden Phallales se desarrolla internamente y luego es expuesta mediante un gel de olor desagradable. 
En los del género Lycoperdon es interna. 
En los de la familia Pezizaceae, se encuentra en la superficie cóncava de la taza. 
- En los del género Hydnum, crece en el lado externo de las espinas con forma de dientes.

Morfología de una seta

Las setas más comunes son las que tienen forma de paraguas abierto. Las utilizaremos como modelo para aprender a diferenciar sus partes, aunque algunas especies pueden carecer de uno o varios de los elementos descritos.
También hay que fijarse en su superficie. Algunos son lisos, pero otros pueden estar cubiertos de escamas, pelillos, verrugas. Puede ser brillante o mate, seco o húmedo al tacto. El borde del sombrero también puede proporcionar datos útiles a la hora de identificarlas, puede ser estriado, acanalado, liso, enrollado.

Los píleos pueden ser de varias formas, y las formas pueden cambiar a lo largo del desarrollo y crecimiento del hongo. La forma de píleo más común es la semiesférica o convexa. Los píleos convexos suelen continuar su expansión cuando maduran, hasta que adquieren una forma totalmente plana. Muchas especies bien conocidas poseen un píleo convexo, como el Agaricus bisporus, o varias especies de los géneros Amanita y Boletus.
Algunos otros, tales como el Macrolepiota procera, tienen distintos tipos de mamelón —forma de mama—, por lo que son denominados umbonados o mamelonados. Un umbo o mamelón es el saliente o protuberancia obtusa que se forma en el centro del sombrero de algunas setas. Algunos hongos, tales como Cantharellus cibarius, presentan una apariencia de embudo o trompeta. En estos casos, el píleo es denominado embudado o  infundibuliforme.
A continuación se muestran unas ilustraciones que representan los distintos tipos de píleo descritos en la literatura:
Distintos aspectos de los sombreros grandes:
1_ Globoso
2_ Ovoide
3_ Acampanado
4_ Hemisférico
5_ Convexo
6_ Plano
7_ Mamelonado
8_ Hundido
9_ Embudado
10_ Borde enrollado
11_ Borde ondulado o sinuoso
12_ Borde rajado
13_ Borde estriado
14_ Con verrugas, restos de la volva
15_ Escamoso











En la parte inferior del sombrero es donde se producen las esporas y pueden ser de diferentes tipos:
1_ Con laminillas
2_ Con tubos o Esponjosas
3_ Aguijones
4_ Pliegues


La forma en que las laminillas se unen al tronco también es muy importante para su identificación.
Morfológicamente, las láminas pueden clasificarse en diferentes tipos, según la forma en que se unen con el pie:


Otra diferenciación vendría de la disposición de las láminas:

















Continuando con las diferencias macroscópicas, unas muy destacadas serían la forma del pie, la superficie y la base:




Si seguimos profundizando, veremos que también podemos encontrar anillos y volvas:

De ahí que para poder identificar correctamente una seta, deberíamos conservarla en su totalidad con extremo cuidado y analizar todos los factores antes indicados…
Solo a partir de una observación muy meticulosa, podremos ir encuadrando todas las características de una seta e ir ubicándola en el Género y Especie correspondiente.



miércoles, 8 de mayo de 2019

Iniciación a la Micología III


Iniciación a la Micología III

Ciclo vital de las setas 3ª Lección

Como ya habíamos comentado, las setas tal y como nosotros las conocemos, no son más que los frutos de algunos hongos que afloran a la superficie, o que permanecen enterrados como es el caso de las trufas.
La mayoría de los hongos están formados por unas estructuras microscópicas, filamentosas y ramificadas llamadas hifas. El conjunto de estas hifas forma una red enmarañada a la que llamamos micelio, y éste, se mantiene o se desarrolla enterrado en el suelo o en el interior de la materia o el organismo que lo alimenta.
Luego ¿por qué fructifican los hongos? Para reproducirse; puesto que de estos frutos llamados setas o carpóforos se desprenderán después las esporas, que en un medio adecuado generarán nuevas hifas, éstas a su vez micelios y posteriormente primordios, de éstos aparecerán nuevas setas, es su ciclo de vida…



Ciclo vital de una seta saprofita (Agaricales)
Basidiospora
Hifa
Micelio Primario (n)
Unión (Plamogamia)
Micelio Secundario (n+n)
Organización
Micelio Terciario (Basidiocarpo) o Seta
Fecundación (Cariogamia)
Meiosis
Formación de Basidiosporas






















Dejando ya el análisis microscópico de los hongos nos centraremos en otros detalles destacados, que nos proporcionarán información para ir ubicando una seta en su Familia y Género correspondiente.
Uno de esos detalles, sería el medio de vida donde se desarrollan. Es decir, donde viven y de que se alimentan… Para ello y en principio, deberíamos conocer un poco ¿Qué misión cumplen los hongos en la naturaleza? 

Bueno, sería interminable detallar todas las funciones de los hongos en la naturaleza, algunas muy beneficiosas, como la fermentación de las uvas para convertirlas en vino y otras muy negativas, un hongo es capaz de matar a las cepas. La mayoría de los hongos son variedades imperceptibles que se alojan en la tierra y allí cumplen una función vital: Con la ayuda de enzimas, descomponen la materia orgánica en nutrientes para sí mismos y para las plantas y árboles. Los hongos son fuente de antibióticos, como la penicilina. Y también desempeñan otros muchos papeles: Desde inofensivos agentes putrefactores y descomponedores de materia orgánica, hasta predadores insidiosos y patógenos de los seres vivos.
Se estima que existe más de un millón de especies de hongos en el planeta, pero tan sólo unas 70,000 de ellas han sido descritas por los especialistas.

Los hongos como Heterótrofos con digestión externa, o ser vivo que no es capaz de producir su propio alimento, necesitan de otros organismos que lo produzcan. Su forma de digestión es liberando encimas que descomponen los nutrientes para su posterior absorción por parte de sus células. Por tanto y debido a eso, siempre encontraremos a las setas (Hongos superiores) asociadas o dependientes de alguna planta viva o muerta, de la que recibirá su alimento y a la que compensara al devolver a la naturaleza sales minerales asimilables, para que las plantas puedan absorberlas y metabolizarlas de nuevo.

Volviéndonos a centrar en el tema de los macromicetos o setas que son las que más nos interesan como micófilos
Como hemos comentado, los hongos al carecer de pigmentos fotosintetizadores como los de las plantas, son dependientes de la materia orgánica elaborada por otros organismos, siendo tres las posibilidades que tienen de obtener su fuente de energía como: SaprófitosMicorrizógenos (Simbiontes) o Parásitos.


Los hongos saprófitos se encargan junto a las bacterias de reciclar la materia orgánica elaborada por las plantas o animales superiores, descomponiéndola en elementos más sencillos, por lo que contribuyen fundamentalmente a la dinámica de sucesión ecológica y a la estabilización climática de los ecosistemas, por cuanto cierran el ciclo de los nutrientes.

¿Dónde podemos encontrar? los hongos saprófitos:

Sobre árboles muertos, madera y restos vegetales.
Sobre prados y pastizales, donde haya abundante materia orgánica.
Sobre restos de madera carbonizados.
Sobre excrementos animales de origen vegetal.
Sobre turberas.


Los hongos micorrizógenos se caracterizan por que para desarrollar su ciclo vital por completo necesitan establecer relaciones simbióticas con las raíces de las plantas vasculares. Estableciendo una simbiosis o ayuda mutua entre las raíces de las plantas superiores y el micelio del hongo. En esta unión, a las plantas superiores les resulta facilitada la adsorción de sales minerales asimilables, vitales para su crecimiento; y en el otro sentido, el hongo queda favorecido en la absorción de azúcares, necesarios para su propio crecimiento.
Los hongos micorrícicos en general, y los ectomicorrícicos en particular realizan diversas aportaciones positivas a las plantas con las cuales se asocian, entre las que destacamos:

1_ Absorción de agua y nutrientes: Es evidente que el hongo con su larga red de filamentos es capaz de explorar mayor volumen de terreno y de absorber mayor cantidad de agua y de sales minerales, especialmente de fósforo que suele presentarse en forma de sales muy insolubles difícilmente aprovechables por los pelos absorbentes de las raíces de las plantas ectomicorrícicas, con lo que estas presentan un mayor grado de tolerancia a los suelos con baja fertilidad y a las condiciones de extrema sequedad.
2_ Producción de reguladores de crecimiento: Los hongos ectomicorrícicos producen diversas hormonas como auxinas, fitoquininas, y otros compuestos que afectan positivamente al desarrollo de la planta micorrizada, (movilización de nutrientes, iniciación de la suberización, iniciación del crecimiento de las raíces después de la parada invernal, etc.).
3_ Protección contra enfermedades: Existen diferentes mecanismos por los que pueden llegar a actuar las micorrizas contra los diversos agentes patógenos; en primer lugar se podría considerar que antes que nada actúan como una barrera física, impidiendo que en el lugar ocupado por ellas se instale cualquier otro agente perjudicial. Otro mecanismo es la producción compuestos fungiestáticos y antibióticos que pueden eliminar al patógeno en caso de que consiguiera instalarse. Aunque tal vez, el efecto más importante sea el aumento de la tolerancia de la planta contra los patógenos como consecuencia de los cambios fisiológicos causados por la simbiosis micorrícica en la planta.

¿Dónde podemos encontrar? los hongos micorrizógenos o micorrícicos:

Encinares: La encina es una especie indiferente edáfica, y por lo tanto el cortejo fúngico que la acompaña variará dependiendo de que el sustrato sobre el que vegeta sea ácido o básico. En suelos ácidos es frecuente encontrarla asociada a Amanita phalloides, Boletus aereus, Leccinum lepidus, Entoloma eulividum, Lepista nuda, etc. En sustrato básico la especie fúngica más importante, por su valor económico, que hallamos micorrizada con la encina es Tuber melanosporum, la apreciada trufa negra, aunque podemos encontrar otras como Amanita ovoidea, Lepista personata,etc.

Robledales: Vamos a incluir las tres especies de robles que tienen un cortejo fúngico similar por contar con apetencias ecológicas semejantes, (Quercus robur, Q. Petraea, y Q. pyrenaica). Es frecuente encontrar asociadas a estas especies Boletus reticulatus, B. aereus, Russula virescens, R. aurata, Lactarius piperatus, etc.

Hayedos: En los hayedos podemos descubrir hongos que también están asociados a otras frondosas, e incluso con resinosas, como es el caso de B. edulisAmanita rubescens, etc., pero podemos encontrar especies de hongos que son exclusivas de los hayedos como Russula ionoclora, Lactarius blennius, etc.

Abedulares: Los abedulares establecen micorrizas con una serie de hongos, que no se asocian con ninguna otra especie, y por ello revisten una especial importancia desde el punto de vista ecológico. Entre estas especies podemos citar varios taxones de Lactarius (L.necator, L. torminosus, etc), Leccinum oxydabilis, L. scabrum, etc.

Pinares: En España tenemos varias especies de pinos que tienen apetencias ecológicas diferentes, así por ejemplo, Pinus sylvestris, P. pinea, P. pinaster; P. uncinata prefieren suelos silíceos, mientras que P. nigra y P. halepensis habitan sobre terrenos calizos. Por otra parte unos requieren precipitaciones medias o elevadas como P. sylvestris y P. uncinata y otros como el P. halepensis se conforma con menos de la mitad de los anteriores. Lo mismo ocurre en cuanto a sus preferencias altitudinales. Todo esto hace que no podamos generalizar en cuanto a la asociación de unas determinadas especies de hongos con la generalidad de las especies de pinos que crecen de forma espontánea en la península ibérica. No obstante, vamos a señalar algunas particularidades. Mientras es normal encontrar Lactarius deliciosus asociado a P. Sylvestris y P. pinaster, hay menos probabilidades de encontrar L. sanguifluus, sin embargo las posibilidades de hallar esta última especie ligada a P. nigra y P. halepensisson mayores. Lo mismo ocurre con numerosas especies de los géneros Suillus, Boletus, Xerocomus, Russula, etc.

Choperas y saucedas: Estas especies se caracterizan por tener unos requerimientos de humedad edáfica superiores a las que hemos tratado hasta ahora, lo que ocasiona que sus masas se encuentren alineadas a las corrientes de agua, y por ello, se denominen "bosque de ribera" o "bosques galería". Entre los taxones que sólo fructifican en este hábitat, podemos considerar como más representativos a Lactarius controversus y Leccinum rufus.
Guía Micológica Ecología y hábitat de los hongos (por José Cuesta Cuesta)

Los hongos parásitos (Armillaria mellea)

Los hongos parásitos, son los que se desarrollan y llevan a cabo su existencia sobre tejidos vivos, sea cual sea su origen. Dentro de estos, los que son capaces de crecer y desarrollarse sobre materia orgánica muerta, ya sea de forma natural, o en cultivos artificiales reciben el nombre de parásitos facultativos, lo que implica que este tipo de hongos desde el punto de vista nutritivo es saprófito, aunque ecológicamente se comporten como parásitos.

En cambio los hongos que no son capaces de desarrollarse en medios artificiales reciben el nombre de parásitos obligados. Entre estos dos extremos existen numerosos casos intermedios: así por ejemplo, entre los parásitos facultativos, los hay desde aquellos que son capaces de reproducirse, desarrollándose sobre substratos inertes, hasta aquellos que no son capaces de reproducirse o se reproducen con mucha dificultad sobre los mismos aunque si sean capaces de subsistir desde el punto de vista nutritivo. De la misma manera, entre los parásitos obligados, los hay que son capaces de desarrollarse anormalmente sobre cultivos artificiales, otros sólo consiguen germinar, y por último algunos ni siquiera germinan.

Desde el punto de vista de su relación nutritiva con el hospedante, los hongos parásitos pueden ser parásitos biotróficos los que obtienen su sustento directamente de las células vivas y parásitos necrotróficos los que primero destruyen la célula parasitada y luego absorben sus nutrientes.
Los hongos parásitos, a menudo causan daño sobre el hospedante en el que se desarrollan, recibiendo entonces el nombre de patógenos, en algunos casos por su virulencia llegan a terminar con la vida del hospedante y con la suya propia si se trata de un parásito obligado.

Entre los hongos, en general, existen numerosos casos de parasitismo: se puede decir que todas las plantas pueden ser víctimas de hongos microscópicos, (grafiosis, tinta del castaño, diferentes tipos de chancros, etc.), en el ámbito forestal, y lo mismo se puede decir para los animales (mamíferos, reptiles, peces, insectos, etc.) que pueden ser atacados por numerosas especies de hongos que se desarrollan sobre ellos como parásitos obligados. Sin embargo, entre los macromicetos, que es el caso que nos ocupa, es poco frecuente el fenómeno del parasitismo, y cuando se produce lo hace casi exclusivamente en el mundo vegetal. A modo de excepción, se pueden mencionar algunas especies del género Cordyceps, que parasitan a diversas especies de larvas de lepidópteros entre las que podemos citar a la procesionaria del pino.

La mayoría de los macromicetos patógenos, que atacan o pueden atacar y destruir los tejidos vivos de las plantas, pertenecen al orden de los Aphyllophorales, y más concretamente, a las familias Ganodermataceae, Steraceae, y Polyporaceae. Como hemos dicho con anterioridad es difícil separar biológica y ecológicamente a muchas de estas especies, ya que en ciertas condiciones críticas, o cuando han causado la muerte de su hospedante, siguen viviendo comportándose como saprófitos.
Algunos atacan a las raíces y al tronco de los árboles a partir de una base saprofítica en el suelo, lo que quiere decir que la infección se produce a través del micelio, después, causan progresivamente la muerte del hospedante, y a continuación siguen viviendo como saprófitos.

Otros penetran en el interior del tronco o en las ramas por las heridas, a través de las esporas. Entre los Aphyllophorales podríamos destacar como parásitos a Laetiporus sulphureus, Polyporus umbellatus, Chondrostereum purpureum, Phellinus pini, Fomitopsis pinicola, Ganoderma applanatum, Ganoderma adspersum, Ganoderma pfeifferi, Phaeolus schweinitzii, Piptoporus betulinus, Meripilus giganteus, Stereum sanguinolentum, Stereum hirsutum, Fistulina hepatica, etc., (aunque hay que tener en cuenta que muchas de estas especies, como veremos posteriormente al hablar de los hongos saprofitos, pueden comportarse, nutritiva y ecológicamente de forma saprófita; incluso en algunas de ellas, es la forma normal de nutrirse y desarrollarse).

Existen pocos parásitos pertenecientes al orden Agaricales, (carpóforos con láminas, y de consistencia fibrosa), entre los que cabe destacar al grupo de Armillaria mellea. Recientemente, al realizar pruebas de interfertilidad, se ha descubierto que donde antes sólo se consideraba una especie, la citada Armillaria mellea, hay en realidad cinco taxones diferentes, (sólo en Europa), con comportamientos biológicos distintos. De estas cinco especies, sólo dos de ellas, Armillaria mellea y Armillaria obscura producen daños importantes como parásitas, mientras que Armillaria bulbosa puede comportarse a veces como parásito débil en los bosques de frondosas. Al igual que varias especies del orden Aphyllophorales, la Armillaria mellea es un parásito facultativo, que es capaz de subsistir de modo saprófito cuando acaba con su hospedante, desarrollando entonces sus carpóforos, (cuerpos fructíferos, setas), de forma prolífica, para generar nuevos individuos de forma sexual, y asegurar así su supervivencia como especie.

Otro agarical que puede llegar a parasitar débilmente las raíces de los robles es Collybia fusipes, aunque normalmente se comporta de forma saprófita.
Como curiosidad vamos a resaltar la existencia de hongos que solo son capaces de completar su desarrollo parasitando a los cuerpos fructíferos de otros hongos. En concreto Xerocomus parasiticus solo fructifica sobre carpóforos del género Scleroderma, y las distintas especies del género Asterophora, solo desarrollan su ciclo vital sobre diversos taxones del género Russula.
Los hongos parásitos, en condiciones de estabilidad biológica y ecológica, contribuyen a la mejora genética de la población sobre la que vegetan, seleccionando y eliminando a los individuos más débiles. Solo cuando falta el equilibrio necesario, los hongos pueden llegar a convertirse en peligrosos para el ecosistema, como pudimos comprobar con la seca de las quercineas de la mitad meridional de la península a causa de la sequía prolongada que sufrieron a principios de esta década, y al posterior ataque de varias especies de hongos microscópicos.

Guía Micológica Ecología y hábitat de los hongos (por José Cuesta Cuesta)

En vistas a esta información, nos daremos cuenta de que algunos hongos saprófitos, podrían ser cultivados, siempre que les proporcionásemos un substrato y un medio adecuado.
 La mayoría de los hongos comestibles saprófitos, descomponen-madera, los hongos saprófitos son los recicladores de primera clase en el planeta. La red de micelios filamentosos está diseñada para tejer entre y a través de las paredes celulares de las plantas. Las enzimas y los ácidos que segregan degradan grandes complejos moleculares en compuestos más simples. Todos los ecosistemas dependen de la capacidad de los hongos de descomponer la materia orgánica vegetal, poco después se vuelven disponibles. El resultado final de su actividad es el regreso del carbono, hidrógeno, nitrógeno, y minerales de nuevo al ecosistema en una forma utilizable para las plantas, insectos y otros organismos.

Como descomponedores, pueden ser separados en tres grupos claves. Algunas especies de hongos cruzan de una categoría a otra, dependiendo de las condiciones reinantes.
Descomponedores Primarios: Todas las especies de Pleurotus y los shiitakes (Lentinula edodes). En el caso de los Pleurotus, se cultiva de manera comercial en paja de trigo, avena, centeno, maíz, cebada. Los shiitakes se cultivan principalmente en aserrín de madera de encino.
Descomponedores Secundarios: Los champiñones (Agaricus bisporus). El sustrato debe estar en descomposición, por lo tanto lleva un proceso de fermentado de los ingredientes, para esta composta el ingrediente básico es la paja de cereales.
Descomponedores Terciarios: Incluye especies de Conocybe, Agrocybe y Pluteus.

Vías de cultivo de las setas según su forma de vida

Un poco más complejo es el cultivo de las setas micorrizógenas… Actualmente se está trabajando con relativo éxito, en el “Cultivo” de especies como sería el caso de las trufas, donde llevan años de investigación, o en el caso de la micorrización de algunas clases de Lactarius sobre planteles de pinos, que está dando unos resultados bastante aceptables.





martes, 7 de mayo de 2019

Iniciación a la Micología II


Iniciación a la Micología II

¿Cómo diferenciar las setas? 2ª Lección

Como ya hemos visto en la 1ª Lección y situados ya en el reino Fungi, Macromicetos…
La principal diferenciación de las especies sería mediante el sistema reproductivo de las esporas y que como dijimos se dividen a su vez en dos Clases: Ascomicetos y Basidiomicetos.
Para poder apreciar esas características, necesitaríamos de la ayuda de un microscopio, porque son detalles que no podemos apreciar a simple vista.

Ascomicetos: Son aquellos hongos que producen sus esporas en el interior de unas pequeñas vainas a modo de saco microscópico llamadas ascas. Las esporas maduran en el interior de este pequeño saco, que se abrirá para expulsarlas al exterior. Cada asca contiene generalmente 8 esporas.

Basidiomicetos: Producen sus esporas sobre unos pequeños órganos a modo de maza, formando una especie de racimo microscópico generalmente de 4 esporas.


Boletus reticulatus

Existen en realidad más categorías, como el subgénero, sección, tribu, variedad, forma, etc.; pero las mencionadas antes son las principales, y la mayoría de las veces simplemente utilizaremos las dos últimas para referirnos a un hongo: el Género y la Especie.

¿Y qué tiene que ver eso con la clasificación de las setas?

De esta forma y para entenderlo de una manera sencilla, si pensamos en un boletus y en una amanita. Si los observamos al microscopio podremos observar que en ambos, las esporas se producen en basidios, con lo cual pertenecerán a la subdivisión Basidiomicotina, Clase Basidiomicetes, etc. Pero al profundizar más en su estudio advertiremos que mientras que en la amanita, los basidios se alojan en la superficie de las láminas, en el boleto lo hacen en el interior de unos tubos, lo que dará origen a situar a las amanitas en el orden Agaricales, y a los boletos en el orden Boletales. Pero a su vez nos daremos cuenta de que existen otras muchas setas con láminas, pongamos por ejemplo una lepiota, que tienen una serie de diferencias con la amanita (por ej.: carece de volva). Para ello recurriríamos la categoría de Género.
De esta forma vamos agrupando las distintas setas que encontramos según sus similitudes y diferencias, hasta llegar a la categoría de Especie. De este modo obtenemos los nombres específicos: Boletus reticulatus, Amanita caesarea, etc.
En lo cual, Boletus sería el Género y reticulatus la Especie.

Ordenación taxonómica:
  • · Subdivisión: Basidiomycotina
  • · Clase: Homobasidiomycetes
  • · Subclase: Agaricomycetidae
  • · Orden: Boletales
  • · Familia: Boletaceae
  • · Género: Boletus
  • · Especie: reticulatus
Bueno, en principio puede parecernos bastante complicado el proceso de clasificación de una seta, pero familiarizándonos con el procedimiento, llegaremos a ubicar a cada especie en su lugar… Porque cuando nosotros encontramos una seta en el campo, en realidad lo hacemos de una especie determinada y concreta. Después en vistas de sus características físicas, del hábitat donde la encontramos y de otras características menos evidentes, podremos ir clasificandola.

Profundizando un poco más en la clasificación microscópica. Los micólogos utilizan en general un sistema sencillo, que tiene la ventaja de ser cómodo de usar. Según este sistema, los cuatro filos principales son: Oomicetes (Oomycota), Zigomicetes (Zygomycota), Ascomicetes (Ascomycota) y Basidiomicetes (Basidiomycota) y sus respectivos individuos forman:




Una gran variedad de especies se colocan, de forma arbitraria, en un quinto filo: Deuteromicetes (Deuteromycota), también llamados hongos imperfectos. La razón para clasificar una especie dentro de este grupo es porque no se conoce la forma en que se producen las esporas por fusión de los núcleos. Sin embargo, la mayoría de esas especies están emparentadas con los ascomicetes.

Oomycota
El filo Oomicetes (Oomycota) se compone de hongos que se parecen a las algas. Abarca desde organismos unicelulares hasta complejas masas de hifas que no están tabicadas por septos (micelios no septados). Además de producir oosporas, los oomicetes forman zoosporas que se mueven por medio de dos flagelos. Se incluyen en el filo los mohos acuáticos, las royas blancas y los mildíus vellosos. La mayoría de los mohos acuáticos viven sobre materia orgánica muerta, aunque Saprolegnia parasitica, parasita peces vivos. Las royas blancas y los mildíus vellosos, pertenecientes al orden Peronosporales, son parásitos de plantas. En algunos mildíus vellosos, por ejemplo en los géneros Phytophthora y Peronospora, los receptáculos que contienen las zoosporas pueden estar modificados; en ese caso, los receptáculos se parecen a los conidios y funcionan como tales.

Chytridiomycota
Los miembros del filo Quitridiomicetes (Chytridiomycota) son considerados parientes cercanos de los oomicetes. En algunos sistemas de clasificación se incluyen en el reino Protistas, en lugar de situarlos con los hongos.

Zygomycota
Los hongos pertenecientes al filo Zigomicetes (Zygomycota) se caracterizan por formar zigosporas con gruesas paredes, de origen sexual y esporangiosporas no nadadoras, de origen asexual. El moho negro del pan (Rhizopus nigricans), un representante bien conocido de este grupo del orden Mucorales, produce masas de hifas sobre pan, fruta y otros alimentos envejecidos. Los hongos del orden Entomoftorales son parásitos de las moscas y de otros insectos. Tienen esporangiosporas sencillas dentro de unos receptáculos; en el interior de cada uno de estos receptáculos se desarrollan unas estructuras que llegan a independizarse y funcionar como conidios. El orden Zoopagales comprende hongos parásitos de amebas, nematodos y artrópodos.

Ascomycota
Los hongos del filo Ascomicetes (Ascomycota), también llamados hongos con forma de saco, producen un número determinado de ascosporas en el interior de unas bolsas semejantes a vesículas, denominadas ascas.
Con la excepción de algunas levaduras y otros pocos organismos, los ascomicetes tienen hifas bien desarrolladas, por lo general con un único núcleo en cada hifa. Ciertas células se transforman en binucleadas poco antes de la formación de los sacos esporales. La unión de los núcleos se da en las ascas jóvenes; tras la posterior división, suelen producirse ocho núcleos, los cuales darán lugar a las ascosporas. Algunos ascomicetes tienen sólo una ascospora; otros pueden tener varios cientos. Las tres clases principales de este filo son: Hemiascomicetes, Euascomicetes y Loculoascomicetes. Los hemiascomicetes abarcan a las levaduras y otros hongos similares, cuyas ascas no se forman dentro ni sobre un soporte de masas de hifas. La levadura de la cerveza (Saccharomyces cerevisiae), además de reproducirse por medio de ascosporas, lo hace también mediante unas protuberancias, o yemas, que a la larga se separan de las células parentales. Las levaduras del género Schizosaccharomyces se dividen por fisión. Los miembros del orden Tafrinales, como el parásito del melocotonero que causa el rizamiento de sus hojas, se clasifican a menudo dentro de esta clase, pero la verdadera relación entre estos organismos es confusa.
Los tipos más simples entre los miembros de la clase Euascomicetes, como los pertenecientes al orden Eurotiales, son aquellos cuyas ascas están esparcidas por todo el interior de unas bolas de hifas, llamadas cleistotecios. Penicillium y Aspergillus son etapas conidiales de los eurotiales. Los hongos pertenecientes al orden Erisifales, un grupo de parásitos de plantas llamados los mildíus de la podredumbre, tienen cleistotecios con formas especializadas. Algunos ascomicetes, que se suelen denominar pirenomicetes, tienen ascas originadas en el interior de unas estructuras con forma de matraz llamadas peritecios. Muchos peritecios se desarrollan sobre una masa de hifas que sirve de soporte, que se llama ascocarpo. Las colmenillas o morchelas, las trufas y pezizas, son ascocarpos muy conocidos, con las ascas situadas en la cara superior de los cuerpos fructíferos. Otro pirenomicete, el moho rojo del pan (del género Neurospora), se ha utilizado comúnmente en el estudio de la herencia genética.
Los miembros de la clase Loculoascomicetes difieren de los grupos descritos anteriormente por tener ascas con doble pared que se forman dentro de unas cavidades que hay en el interior de la masa de hifas. Algunos órdenes representativos de este grupo son: Miriangiales, Dotideales y Pleosporales.

Basidiomycota
El filo Basidiomicetes (Basidiomycota) comprende numerosos y variados tipos de hongos, cuyas estructuras reproductoras son basidios que se localizan en las puntas de las hifas, sobre unos salientes con forma de tallo.
Lo normal es que, en cada basidio, se formen cuatro basidiosporas. Los basidios pueden ser con forma de maza, cilíndricos u ovales. Las dos clases principales de este filo son: Heterobasidiomicetes, que tienen basidios con cuatro células y Homobasidiomicetes que, de manera típica, tienen basidios con una célula.
La clase Heterobasidiomicetes engloba a algunos importantes parásitos de las plantas, tales como las royas del orden Uredinales, o los tizones del orden Ustelaginales. Estos grupos tienen basidios que están divididos en varias células, por lo general cuatro, las cuales forman una espora cada una.
Muchas royas, entre ellas Puccinia graminis, la roya negra de los tallos del trigo y de otras gramíneas, tienen un ciclo de vida complicado y requieren vivir en dos huéspedes distintos para producir sus variadas formas de esporas. La roya negra de los tallos del trigo forma unas estructuras pequeñas con forma de matraz llamadas espermatogonias. Éstas tienen numerosos cuerpos diminutos semejantes a esporas, llamados espermátidas, situados sobre la cara superior de las hojas del agracejo (Berberis vulgaris). En la cara inferior se desarrollan, así mismo, unas estructuras con forma de copa, llamadas ecidios, desde cuya base se originan hileras de ecidiosporas. Las ecidiosporas nunca reinfectan a otras plantas de agracejo, sino que atacan únicamente a las gramíneas, en las que forman unas pústulas rojas llamadas uredios que contienen esporas. Estos uredios son los que dan la apariencia de royas a los tallos y las hojas de las plantas parasitadas. Más tarde, durante la misma estación, se producen otro tipo de esporas llamadas teliosporas, o esporas de invierno. Éstas son negras, con paredes gruesas y se forman en los tallos del trigo. En la primavera siguiente, las teliosporas desarrollan protecciones cilíndricas, dividiéndose entonces en cuatro células que originan basidiosporas individuales. Las royas que utilizan dos huéspedes se denominan heteroicas; aquellas cuyas etapas de desarrollo se realizan en un solo huésped se llaman autoicas.
En los tizones, las teliosporas se llaman clamidosporas. Estas esporas pueden reinfectar a otras plantas poco después de formarse, pero es más frecuente que germinen en el suelo durante la primavera siguiente. Producen unos filamentos cortos que tienen, aproximadamente, cuatro células. Éstas dan lugar a basidiosporas llamadas esporidios. Entre el resto de los heterobasidiomicetes se agrupan diversos hongos de consistencia gelatinosa de los órdenes Auriculariales, Dacrimicetales y Tremelales.
La clase Homobasidiomicetes se subdivide en dos grupos principales que pueden considerarse subclases: Himenomicetes, cuyo himenio (superficie en la que se alojan los cuerpos fructíferos) es externo, y Gasteromicetes, en los cuales los basidios se forman en el interior del cuerpo fructífero. La mayoría de estos hongos son saprofitos, es decir, viven sobre materia orgánica muerta o en descomposición.
La subclase Himenomicetes engloba diversas familias que abarcan desde los champiñones y otros hongos similares, a las clavarias (hongos con forma de coral) y a los hongos porosos o políporos. Estos hongos difieren entre sí por el tipo de cuerpo fructífero, o basidiocarpo. En los champiñones y en otros hongos de la familia Agaricaceae, el himenio se forma a lo largo de unas hojas alargadas, o laminillas. La familia Clavariaceae son hongos con forma de coral que tienen los basidiocarpos muy ramificados. El himenio se sitúa sobre la suave superficie de éstos. Los políporos, de la familia Polyporaceae, son comunes sobre troncos en descomposición. Su himenio se alinea dentro de unos tubos. Los hongos con aguijones, de la familia Hydnaceae, tienen su himenio sobre unas espinas que crecen hacia fuera.
La subclase Gasteromicetes comprende hongos tan familiares como los pedos o cuescos de lobo, del orden Licoperdales, y los hongos malolientes con forma de falo, del orden Falales. Los basidiocarpos de los pedos de lobo son estructuras globulares, a menudo grandes, que contienen una enorme cantidad de esporas. Los cuerpos fructíferos de las falales son unas estructuras cilíndricas. Sus esporas se disponen en la superficie del ápice de estos basidiocarpos. Cuando maduran despiden un olor repugnante que atrae a los insectos carroñeros y de esta forma asegura la dispersión de las esporas.

Deuteromycota
La mayoría de los miembros del filo Deuteromicetes (Deuteromycota) son fases conidiales de ascomicetes; sin embargo, unas pocas especies son zigomicetes o basidiomicetes. Los géneros Aspergillus, Penicillium, Verticillium, Alternaria y Fusarium, pertenecen al orden Moniliales. En estos hongos, los oídios y los conidios se forman sobre una almohadilla vellosa de hifas entrelazadas. Los hongos pertenecientes al orden Melanconiales, con géneros como Colletotrichum, tienen cuerpos fructíferos semejantes a diminutos platillos, llamados acérvulos. Los conidios de los miembros del orden Esferopsidales se originan en el interior de unas estructuras con forma de matraz llamadas picnidios.

Bien, si analizamos lo anteriormente descrito, nos daremos cuenta de que en la mayoría de los hongos anteriores, solo dos filos llamarían nuestra atención, por ser éstos productores de las setas propiamente dichas. Y estos serían: El filo Basidiomicetes (Basidiomycota) y el filo Ascomicetes (Ascomycota). Por tanto y descartando el resto de hongos, serán estos en los que nos centraremos.



lunes, 6 de mayo de 2019

Iniciación a la Micología I


Iniciación a la Micología I

Clasificación de las setas 1ª Lección.


Ya habíamos hablado anteriormente de este tema...
Actualmente ya separado del reino vegetal, las setas se han empezado a considerar como un reino propio dentro de los seres vivos. Éste se ha denominado Reino Fungi (del latín fungus, que quiere decir hongo) que incluye más de 100.000 especies. La nueva clasificación se debería separar de la botánica, con lo que se podría denominar como Micología, para poder estudiar en profundidad la nueva rama. De hecho ya existen grandes especialistas a nivel mundial sobre micología y muchísimos estudios sobre la materia…


No pretendo hacer ningún tratado sobre micología porque realmente mi experiencia y conocimientos sobre la materia, son bastante escasos… Pero si me gustaría poder dedicar tiempo a recopilar una pequeña guía, que quizás nos sirva a todos, como iniciación a la micología y al conocimiento de las setas, si más no, al nivel que me preocupa como aficionado a las setas o Micófilo. El tema es demasiado amplio como para resumirlo en un solo apartado. Por tanto lo iré ampliando en varios episodios…



En principio y dentro de la complejidad de este mundo de las setas, creo que lo más importante para nosotros como micófilos o aficionados. Sería la correcta identificación de las especies de las que vamos a disfrutar en el campo y/o como posibles micófagos consumidores de setas.


Es bastante compleja la División de las especies y éstas están ordenadas de la siguiente forma: Filo o División, posible Subdivisión, Clase, Orden, Familia, Género y Especie.
En taxonomíadivisión es una categoría taxonómica que está entre el Reino y la Clase, y se utiliza para subdividir el Reino Vegetal y también el Reino Fungi. Para el Reino Animal y el Reino Protista se utiliza el término Filo, que es equivalente.
Por tanto nos enfocaremos básicamente en las especies superiores o Macromicetos, que se dividen a su vez en dos Clases: Basidiomicetos y Ascomicetos.


Hongos que forman esporangios de tipo basidio. Los basidiomicetos (Basidiomycota) son una división del reino Fungi que incluye los hongos que producen basidios con basidiosporas. Contiene a las clásicas setas y hongos con sombrero.
Con más de 22.000 especies los Basidiomicetos constituyen el segundo grupo en importancia entre los hongos superiores que se caracterizan por tener núcleo dicariótico.
La clasificación tradicional o Friesiana de los basidiomycetes basada principalmente en similitudes morfológicas ha sufrido un enorme cambio con las últimas investigaciones moleculares que se están realizando. Se ha demostrado que muchas de las familias tradicionales son en realidad grupos polifiléticos, que agrupaban a especies similares pero muy distanciadas genéticamente. De forma se ha creado una nueva clasificación mucho más rigurosa pero que en muchas ocasiones, la no existencia de criterios morfológicos para diferenciar las especies de un grupo hace muy difícil mantener una clasificación didáctica y a la vez rigurosa de este gran grupo de hongos.

Dentro de la división de los Basidiomycetes encontramos diferentes Órdenes:
Hongos con fructificaciones que de forma tradicional presentan láminas. También incluye algunas de las formas anteriormente incluidas en los Gasteromycetes. Es un orden de hongos de la clase Agaricomycetes que incluye algunas de las setas más conocidas. Tiene 33 familias, 413 géneros, y alrededor de 13000 especies descritas. Incluye a multitud de setas conocidas, desde el ubicuo champiñón común o Agaricus bisporus, al mortal Amanita virosa, así como hongos alucinógenos y venenosos como la Amanita muscaria o especies bioluminiscentes como el Omphalotus olearius.

Tradicionalmente, hongos con el himenio desarrollado en poros. Aparecen aquí también formas con láminas o hipogeas con los que mantienen una relación genética. Es un orden de hongos de la división Basidiomycota. Contiene una gran cantidad de especies con gran variedad de tipos de cuerpo fructífero o seta. Los Boletus son el género mejor conocido de este orden.

Pequeño grupo de hongos está formado por especies que desarrollan pequeñas y tenues costras, salvo algunos casos.
Este grupo reúne a varias familias de una amplia diversidad morfológica, pero unidas por criterios moleculares.
Grupos de difícil posicionamiento actualmente.
Grupo de hongos que se caracterizan microscópicamente por sus septos no perforados y por tener basidios con septos.
Grupo de hongos que normalmente están asociados a las plantas, a las cuales producen normalmente crecimientos anormales conocidos como agallas.
Hongos que generalmente se encuentran parasitando órganos reproductivos de plantas, especialmente las anteras de los estambres.
Anteriormente tratados como Urediniomycetes, son las conocidas royas de los vegetales.
Grupo de hongos que generalmente forman unas fructificaciones de consistencia gelatinosa.
Hongos parásitos de vegetales, llamados carbones por el aspecto que dan sus masas de esporas a las zonas infectadas.
  
Hongos que se caracterizan por tener un esporangio en forma de saco llamado "asca" conteniendo en su interior las ascosporas, generalmente en número de ocho. Acompañando a las "ascas" se encuentran las células estériles llamadas parálisis.
Los ascomicetos o Ascomycota constituyen una división dentro del Reino Fungi. Son hongos con micelio tabicado que producen ascosporas endógenas. Hay unas 64.000 especies. Es la División (Filo) más grande del Reino Fungi. Pueden ser unicelulares y talófitos. La reproducción puede ser de dos tipos: asexual, por esporas exógenas (conidios o conidiosporas), y sexual, esporas endógenas (ascospora).Han sido aislados de lugares extremos, desde dentro de rocas en la planicie helada de Antártica hasta las profundidades del mar.
En los grupos más evolucionados se forman ascocarpos o cuerpos de fructificación (esporocarpo).
Existen en ambientes terrestres y acuáticos, en sustratos como la madera, materiales de queratina (uñas, plumas, cuernos y pelos), estiércol, suelo y alimento, entre otros. Pueden ser parásitos de animales y el hombre, además de atacar a las plantas. Entre los más sencillos destacan las levaduras responsables de la fermentación.

Dentro de la división de los Ascomycetes encontramos diferentes Órdenes:
En este grupo aparecen la inmensa mayoría de los antiguos Discomycetes operculados, con la salvedad de los Cyttariales. Forman fructificaciones de tipo apotecio en los cuales los ascos se agrupan en un himenio; estos ascos tienen una especie de "tapa" u opérculo en la parte superior, que permite liberar las esporas maduras
En este grupo se encuentra la familia tradicional Orbiliaceae, antes en los Discomycetes inoperculados, formada por ascomycetes cuyas fructificaciones son pequeñas, de aspecto ceroso y algo translúcidas. Tienen paráfisis capitadas.
Esta clase corresponde en su mayor parte a lo que antiguamente se conocía como Discomycetes inoperculados, del que quedó fuera el grupo anterior. El ascoma elemental es un cleistotecio sin paráfisis y no un apotecio. Por lo general, el asco no tiene el opérculo apical y se encuentra más o menos atenuado, estando provisto de un estrecho canal que las esporas tienen que atravesar para salir.
Formado principalmente por los antiguos Pyrenomycetes, estos hongos se caracterizan por tener un ascoma de tipo peritecio (con forma de esfera o botella), que se abre en el ápice por un ostiolo por el que se liberan las esporas. El ascoma, por lo general, está formado por varios peritecios reunidos en una matriz común, llamada estroma.
Grupo que abarca principalmente al que tradicionalmente se llamaba Loculoascomycetes. Tienen ascomas de tipo peritecio o de alguna forma que recuerda a dicho modelo; en este peritecio los ascos aparecen ordenados en un himenio subgloboso o más o menos protuberante y pluriestratificado.
De forma general este grupo está formado por los antiguos Plectomycetes. El ascoma está formado por un cleistotecio, una especie de esfera cerrada (sin ostiolo), en cuyo interior los ascos está repartidos sin guardar orden alguno (sin himenio); la pared en ocasiones es fina y evanescente.
Organismos originados por la simbiosis entre un hongo y una planta.

Hongos inferiores y protistas heterótrofos

Extraído  del catálogo provisional de los macromicetos de Asturias